Enclavada entre los Apeninos y el mar Adriático, Marche es la cuna del Verdicchio, uno de los blancos más versátiles y longevos de Italia, y de tintos potentes elaborados con Montepulciano que rivalizan con los
Marche se sitúa en el centro-este de Italia, limítrofe al norte con Emilia-Romaña, al oeste con Toscana y Umbría, al sur con Abruzos y al este con el mar Adriático. Las provincias vitivinícolas principales son Ancona, Macerata, Ascoli Piceno y Pesaro-Urbino. El río Esino divide la región en su eje central, mientras el Musone y el Tronto articulan los valles del sur. Coordenadas aproximadas: 43°30'N, 13°20'E. Las ciudades de referencia son Ancona (capital regional y puerto adriático), Jesi, Macerata y Ascoli Piceno. La orografía es marcadamente ondulada: colinas que descienden en terrazas desde la cresta apenina hacia la costa adriática.
Sistema italiano DOC/DOCG. Denominaciones destacadas: Verdicchio dei Castelli di Jesi DOC y Classico Superiore, Verdicchio di Matelica DOC, Conero DOCG (tinto de Montepulciano), Rosso Conero DOC, Rosso Piceno DOC, Offida DOCG (blanco de Pecorino y Passerina; tinto de Montepulciano), Lacrima di Morro d'Alba DOC, Vernaccia di Serrapetrona DOCG (espumoso tinto).
Las viñas se ubican entre 50 y 600 m s.n.m. El relieve es predominantemente colinoso con laderas orientadas al este-sureste; las zonas más altas corresponden a Matelica, enclavada en un valle interior a unos 350-600 m, lo que otorga a su Verdicchio mayor acidez y estructura que el de Jesi.
Aproximadamente 16.000–17.000 hectáreas de viñedo en total para la región (cifra variable según campañas; fuente: ISTAT/Federdoc). Solo la DOC Verdicchio dei Castelli di Jesi supera las 2.000 ha en producción.
El clima es de transición mediterráneo-continental: veranos cálidos y secos con influencia adriática que modera las temperaturas en las colinas costeras, e inviernos fríos y a veces nevosos en el interior apenino. La brisa marina del Adriático favorece la madurez gradual de la uva y controla la presión fúngica. Los suelos dominantes son margas arcillo-calcáreas (galestro marchigiano), con presencia de arenisca en las zonas más próximas al litoral y suelos más arcillosos y ricos en minerales en el interior. En Matelica, suelos más pobres y calcáreos junto con la mayor altitud producen Verdicchio de perfil más tenso y mineral. Esta combinación de influencias marinas, relieves escalonados y suelos margosos dota a los blancos de acidez vibrante y capacidad de envejecimiento excepcional, mientras que los tintos del Monte Conero, sobre suelos calcáreos de ladera, expresan taninos maduros y fruta oscura de gran intensidad.
Blanco seco de cuerpo medio a amplio, con notas de almendra amarga, cítricos, hierba fresca y notable acidez; en versión Superiore y Riserva desarrolla complejidad mineral y potencial de guarda de 10+ años.
Blanco de interior, más tenso, mineral y de mayor acidez que su contraparte de Jesi, con perfil más austero y excepcional longevidad.
Tinto de Montepulciano puro producido en la península del Monte Conero, con taninos firmes, fruta oscura y terroso, estructurado para el envejecimiento.
Tinto de blend Montepulciano-Sangiovese, más fresco y de beber más joven, con carácter frutal y especiado.
Blanco aromático de Pecorino, con floral, cítrico y mineral, creciente reconocimiento internacional.
Tinto singular de uva Lacrima, muy aromático (rosa, violeta, especias), tanino suave y beber joven.
Espumoso tinto seco o dulce elaborado con Vernaccia Nera, una rareza italiana de producción limitada.
Los fenicios y griegos introdujeron la vid en la costa adriática de la actual Marche hacia el siglo VIII a.C. Los romanos consolidaron el cultivo, y Plinio el Viejo menciona la fertilidad vinícola del Piceno en su Naturalis Historia. Durante la Edad Media, los monasterios benedictinos y franciscanos preservaron y expandieron los viñedos en las colinas del interior. La uva Verdicchio aparece documentada en fuentes medievales de la zona de Jesi ya en el siglo XV. La denominación DOC Verdicchio dei Castelli di Jesi se estableció en 1968, siendo una de las primeras DOC italianas. Durante gran parte del siglo XX el Verdicchio fue conocido más por su curiosa botella en forma de ánfora (diseño de Antonio Maiocchi, 1953, encargado por Fazi Battaglia) que por su calidad intrínseca. La revolución cualitativa llegó en los años 1980-1990 con productores como Garofoli, Bucci y Sartarelli, que demostraron la capacidad de envejecimiento del Verdicchio y su complejidad comparable a grandes blancos europeos. La DOCG Conero (para Montepulciano) se instituyó en 2004, reconociendo el potencial de los tintos del litoral anconetano. Offida DOCG se creó en 2011, consolidando la identidad de la uva Pecorino.