Málaga es una de las denominaciones de origen más antiguas de España, célebre por sus vinos dulces y generosos elaborados con Moscatel y Pedro Ximénez, que conquistaron las mesas de Europa durante los siglos XV
La D.O. Málaga se sitúa en el extremo sur de la Península Ibérica, en la provincia de Málaga, comunidad autónoma de Andalucía, España. Comprende cuatro subzonas: Axarquía al noreste (laderas de la Sierra de Tejeda y Sierra Almijara, volcadas al Mediterráneo), Montes de Málaga al norte de la capital, Norte (municipios de Mollina, Humilladero y Fuente de Piedra) y Serranía de Ronda al noroeste, a mayor altitud. La capital provincial, Málaga, actúa como centro histórico del comercio vinícola. El mar Mediterráneo aporta influencia térmica a las zonas costeras, mientras los sistemas montañosos interiores generan condiciones más continentales. Coordenadas aproximadas: 36°45'N, 4°25'O.
Denominación de Origen (D.O.) Málaga, reconocida oficialmente en 1933; también coexiste la D.O. Sierras de Málaga para vinos tranquilos secos del mismo territorio, ambas reguladas por el mismo Consejo Regulador con sede en Málaga capital.
Desde cerca del nivel del mar en zonas costeras de la Axarquía hasta 900 m en la Serranía de Ronda; la subzona Norte se sitúa entre 400 y 600 m sobre el nivel del mar, con relieve ondulado.
Aproximadamente 1.200 hectáreas de viñedo registradas en la D.O., repartidas de manera desigual entre las cuatro subzonas.
El clima es predominantemente mediterráneo, con veranos largos y secos, inviernos suaves y más de 3.000 horas de sol anuales en las zonas bajas, lo que favorece la maduración plena y la concentración de azúcares. La subzona Axarquía presenta suelos pizarrosos con alto contenido en mica (llamados localmente 'lajillas'), muy pobres y de difícil mecanización, que obligan al cultivo en terrazas y confieren al Moscatel de Alejandría una expresión aromática de gran intensidad. La subzona Norte, de suelos arcillo-calcáreos, alberga plantaciones de Pedro Ximénez orientadas a la producción de vinos de alta concentración. La Serranía de Ronda, más fresca, con suelos de calizas y arcillas rojas, permite estilos de mayor acidez y frescura. La altitud y la oscilación térmica nocturna en zonas interiores contribuyen a conservar la acidez natural de la uva, equilibrio esencial en los dulces de calidad.
Vino de licor elaborado únicamente con el mosto que fluye por gravedad sin prensado, de máxima concentración y dulzura.
Estilo oxidativo criado en soleras, de color ámbar, notas de frutos secos y final prolongado.
Vino de crianza mínima de tres años en sistema de soleras, con gran complejidad y envejecimiento oxidativo marcado.
Estilo semidulce o semiseco de crianza en solera, con notas de almendra, dátil y madera tostada.
Variante más dulce y untuosa, de color caoba intenso y textura densa, muy tradicional en el siglo XIX.
Los fenicios introdujeron el cultivo de la vid en la costa mediterránea de Málaga hacia el siglo VIII a.C., y los romanos continuaron su desarrollo bajo el nombre de Malaca. Durante el califato de Córdoba (siglos X-XI) el viñedo sobrevivió de manera limitada pese a las restricciones islámicas. Tras la Reconquista (Málaga fue tomada por los Reyes Católicos en 1487), la producción vitivinícola experimentó un auge notable. En los siglos XVII y XVIII, el 'vino de Málaga' o 'Mountain Wine' alcanzó enorme prestigio en la corte inglesa y en toda Europa, siendo transportado desde el puerto de Málaga hacia Gran Bretaña, Rusia y América. El botánico y médico escocés George Jardine documentó la región a finales del XVIII. La filoxera devastó los viñedos malagueños entre 1878 y 1890, de cuya crisis el sector no se recuperó completamente sino hasta el siglo XX. La D.O. fue reconocida formalmente en 1933. Desde los años 2000, una nueva generación de bodegas ha relanzado la imagen de la región, especialmente desde la Serranía de Ronda y la Axarquía, recuperando variedades autóctonas como la Romé y la Doradilla.