Málaga es una de las denominaciones más antiguas de España, célebre por sus vinos dulces naturales elaborados con Moscatel y Pedro Ximénez; las Sierras de Málaga amplían el universo hacia vinos secos de montaña
Situada en el extremo sur de España, en la provincia de Málaga, comunidad autónoma de Andalucía. La zona se extiende desde la costa del Mar Mediterráneo hacia el interior montañoso, abarcando las estribaciones de los Sistemas Béticos y las sierras de Almijara, Tejeda, Alhama y Ronda. Las coordenadas aproximadas oscilan entre 36° 30' y 37° 10' N y 4° 00' y 5° 10' O. Las ciudades de referencia son Málaga capital, Ronda, Antequera y Vélez-Málaga. El río Guadalhorce atraviesa parte del territorio. La subzona de Ronda, a unos 100 km al interior, representa el polo más continental y de mayor altitud de la denominación.
Denominación de Origen (DO) Málaga y Denominación de Origen Sierras de Málaga, ambas reguladas por el mismo Consejo Regulador desde 2001. Málaga ampara los vinos dulces naturales, licorosos y generosos; Sierras de Málaga protege los vinos tranquilos secos —tintos, blancos y rosados— producidos en el mismo territorio. Dentro de Sierras de Málaga se reconocen subzonas geográficas: Axarquía, Norte, Manilva, Ronda y la propia Málaga ciudad.
La altitud varía de forma notable: las viñas costeras de la Axarquía se ubican entre 200 y 700 m s. n. m., mientras que las viñas de la subzona Ronda alcanzan entre 700 y 1 100 m s. n. m., con relieves abruptos y laderas escarpadas que otorgan amplitud térmica significativa.
Aproximadamente 1 200 hectáreas de viñedo en producción inscritas en el Consejo Regulador, cifra que ha oscilado en las últimas décadas por el abandono histórico de viñedos tras la filoxera y su paulatina recuperación.
El clima es predominantemente mediterráneo cálido, con veranos secos y calurosos e inviernos suaves, modulado por la influencia del Mar Mediterráneo en las zonas costeras. En la subzona Ronda el carácter se vuelve más continental debido a la altitud: inviernos fríos con heladas y veranos frescos nocturnos generan una amplitud térmica diurna que preserva la acidez y los aromas varietales. Los suelos son muy heterogéneos: en la Axarquía predominan las pizarras y esquistos rojizos de origen metamórfico —llamados localmente 'macabeo' o 'launa'— que favorecen el drenaje y la concentración en Moscatel de Alejandría; en Ronda aparecen calizas, margas y arcillas de origen sedimentario que aportan frescura y estructura mineral. La combinación de suelos pobres, pendientes pronunciadas y un mar cercano que templa los extremos produce vinos de gran personalidad, ya sea en su vertiente dulce oxidativa o en la nueva generación de tintos de altura con taninos finos.
Vino generoso o licoroso elaborado principalmente con Moscatel o Pedro Ximénez, con adición de alcohol vínico, notas de pasas, miel, higos y cítricos confitados.
Elaborado exclusivamente con mosto de lágrima —sin prensado mecánico—, de gran finura aromática y dulzor elegante.
Vino con crianza oxidativa de al menos dos o tres años respectivamente, con notas tostadas, nuez y rancio característicos.
Vino tinto tranquilo seco, frecuentemente de la subzona Ronda, con estructura tánica, fruta roja madura y frescura de altitud.
Vino blanco seco a base de Moscatel en versión seca o variedades internacionales, aromático y con buena acidez.
Vino semi-seco a dulce de crianza, elaborado en soleras, con perfil ambarino y textura untuosa.
La vid llega a la provincia de Málaga con los fenicios, hacia el siglo VIII a. C., quienes fundaron Malaka y exportaban vinos dulces por todo el Mediterráneo. Los romanos consolidaron el cultivo, y el poeta Columela menciona los vinos de la Bética en el siglo I d. C. Durante la dominación árabe (711-1487) la viticultura pervivió de forma marginal para uva de mesa y pasa. Tras la Reconquista, la producción se disparó y el vino de Málaga alcanzó enorme prestigio en Europa entre los siglos XVI y XVIII, exportándose masivamente a Inglaterra y Rusia, donde era conocido como 'Mountain Wine'. El zar Pedro el Grande lo consideraba su vino favorito. En el siglo XVIII Málaga era ya una plaza comercial vinícola de primer orden. La plaga de oídio (1850s) y sobre todo la filoxera, que devastó los viñedos malagueños entre 1878 y 1900, marcaron el colapso casi total de la denominación. La recuperación fue lenta durante el siglo XX. En 1933 se constituyó el Consejo Regulador de la DO Málaga. En 2001 se creó la DO Sierras de Málaga para amparar los vinos tranquilos secos y fomentar la replantación en zonas de montaña, especialmente alrededor de Ronda, donde una nueva generación de bodegas ha relanzado la imagen de la región desde los años 1990.