Madrasa es la uva tinta autóctona más emblemática de Azerbaiyán, cultivada desde la antigüedad en las laderas de la región de Shirvan y vinculada a los vinos de mayor identidad del Cáucaso meridional. Sus vinos
Azerbaiyán, en el Cáucaso meridional, entre el mar Caspio al este y la cadena del Gran Cáucaso al norte. La uva Madrasa se concentra principalmente en la zona de Shamakhi (antigua Shemakha), capital histórica del kanato de Shirvan, en la provincia de Shamakhi Rayonu, a unos 120 km al noroeste de Bakú. Las viñas se asientan en las estribaciones meridionales del Gran Cáucaso, entre los ríos Pirsaat y Girdimanchai, aproximadamente entre 40°–41° N y 48°–49° E. Shamakhi es la ciudad de referencia; Bakú actúa como centro logístico regional.
Azerbaiyán cuenta con un sistema nacional de Indicaciones Geográficas (IG) y Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) bajo la legislación de la República de Azerbaiyán, armonizado parcialmente con estándares de la OIV. No existe un equivalente al AOC francés plenamente consolidado; las etiquetas suelen indicar la variedad (Madrasa) y la región (Shirvan/Shamakhi) como referencias de origen.
400–900 metros sobre el nivel del mar en las laderas de Shamakhi; el relieve es de colinas y terrazas escalonadas sobre las estribaciones del Gran Cáucaso.
La superficie total de viñedo en Azerbaiyán ronda las 14 000–17 000 ha (cifras OIV, 2020s); Madrasa ocupa una fracción de ese total, concentrada en el corredor Shamakhi-Ismailli, sin una cifra oficial desglosada públicamente disponible.
Clima continental moderado con influencia del mar Caspio, que atenúa los extremos térmicos y aporta humedad relativa. Los veranos son cálidos y secos (julio: 24–28 °C), los inviernos fríos pero no extremos. La lluvia anual en Shamakhi oscila entre 300 y 500 mm, concentrada en primavera y otoño, lo que favorece una maduración lenta y aromática de la uva. Los suelos son predominantemente arcillo-calcáreos con presencia de limo y algo de piedra caliza en cotas medias, y suelos más pedregosos y bien drenados en laderas altas. La altitud de 400–900 m retrasa la madurez, preservando la acidez natural de Madrasa y otorgando a los vinos estructura, color rubi-violáceo intenso y potencial de guarda. La orientación sur de muchas parcelas maximiza la insolación en una latitud donde los días de verano son largos.
Vino tinto de color rubí oscuro con aromas a ciruela, mora y especias orientales, taninos firmes y acidez media-alta que permite una guarda de 5–10 años.
Estilo tradicional elaborado con ligera concentración de azúcar residual, muy apreciado en el mercado local y en la diáspora azerbaiyana.
Versiones premium con crianza en barrica que añaden notas de vainilla, tabaco y cuero a la fruta oscura característica de la variedad.
La viticultura en el territorio del actual Azerbaiyán se remonta al menos al III milenio a.C., evidenciada por semillas de vid y recipientes vinarios hallados en yacimientos arqueológicos de la región del Cáucaso meridional. La uva Madrasa aparece documentada en fuentes persas medievales vinculadas al kanato de Shirvan, cuya capital Shemakha fue un activo nodo de la Ruta de la Seda entre los siglos X y XVII. Durante la dominación rusa en el siglo XIX, el zar Nicolás II impulsó la modernización vitícola del Cáucaso; la región de Shamakhi fue reconocida como una de las más aptas para la producción de vino tinto de calidad. La era soviética (1920–1991) industrializó y en parte desvirtuó la viticultura azerbaiyana, priorizando el volumen sobre la tipicidad varietal. Tras la independencia de 1991, una nueva generación de bodegas privadas rescató Madrasa como emblema de identidad nacional, impulsando su replantación y la elaboración de vinos varietales de calidad creciente que hoy compiten en concursos internacionales.