Lombardía es la región italiana que da origen al Franciacorta, el espumoso de método tradicional más prestigioso del país, además de producir tintos elegantes en la Valtellina con la uva Nebbiolo en sus terraza
Lombardía ocupa el norte de Italia, bordeando Suiza al norte y limitando con el Piamonte al oeste, el Véneto al este y la Emilia-Romaña al sur. La región se articula en torno al Po y sus afluentes, con el lago de Garda al este, el lago de Como al norte y el lago de Iseo en el corazón de Franciacorta. Las coordenadas aproximadas oscilan entre 45°N y 46°N de latitud. Las ciudades de referencia son Milán (capital regional), Brescia, Bergamo y Sondrio. La Valtellina se sitúa en el extremo norte, en un valle alpino orientado este-oeste junto al río Adda, cerca de la frontera suiza.
Italia aplica el sistema DOC (Denominazione di Origine Controllata) y DOCG (Denominazione di Origine Controllata e Garantita). Lombardía cuenta con varias DOCG: Franciacorta DOCG (espumosos), Sforzato di Valtellina DOCG, Valtellina Superiore DOCG (con subzonas Sassella, Grumello, Inferno, Valgella y Maroggia) y Oltrepò Pavese Metodo Classico DOCG, entre otras denominaciones DOC.
Franciacorta: 200-400 m sobre el nivel del mar, en colinas morrénicas de suave relieve. Valtellina: terrazas escarpadas entre 300 y 800 m, con laderas de pendiente pronunciada orientadas al sur sobre el valle alpino del Adda.
Franciacorta DOCG comprende aproximadamente 3,000 hectáreas en producción. Valtellina Superiore DOCG cubre alrededor de 700 hectáreas de viñedo en terrazas. En total, Lombardía suma cerca de 27,000 hectáreas de viñedo registradas.
Franciacorta goza de un clima continental suavizado por la influencia térmica del lago de Iseo, que modera las heladas y prolonga la maduración. Los suelos son de origen glaciar y morrénnico: mezcla de arcilla, limo, arena y gravas calcáreas con buena capacidad de drenaje, lo que aporta frescura y finura mineral a los espumosos. La Valtellina presenta un microclima alpino con inviernos rigurosos y veranos cálidos y secos; las laderas de granito y gneis orientadas al sur concentran el calor solar imprescindible para madurar el Nebbiolo a estas latitudes extremas. El viento proveniente del norte deseca el ambiente y reduce la presión fúngica. Este contraste entre roca pobre, altitud y exposición solar produce Nebbiolos de gran acidez, tanino firme y complejidad aromática con perfiles más austeros que los del Piamonte.
Espumoso de método tradicional con segunda fermentación en botella, envejecimiento sobre lías mínimo de 18 meses (60 para Riserva), de gran finura y complejidad.
Tinto seco de Nebbiolo (Chiavennasca) con crianza en madera, de perfil austero, alta acidez y taninos firmes con notas de frutos rojos, especias y tierra.
Tinto potente elaborado con uvas Nebbiolo parcialmente pasificadas, que alcanza mínimo 14% de alcohol con gran concentración y capacidad de guarda.
Espumoso de Pinot Nero al sur del Po, con carácter más vinoso y estructura que el Franciacorta.
La viticultura en Lombardía tiene raíces romanas; Plinio el Viejo mencionó los vinos de la región en el siglo I d.C. Durante la Edad Media, los monasterios benedictinos y los señoríos de los Visconti y los Sforza impulsaron el cultivo de la vid. En la Valtellina, los viñedos en terrazas fueron labrados con esfuerzo secular por comunidades alpinas que exportaban sus vinos tinto a Suiza y Austria. El gran salto moderno de Franciacorta ocurrió en 1961 cuando el enólogo Franco Ziliani elaboró el primer espumoso de método tradicional en la bodega Guido Berlucchi, inspirándose en el Champagne. En 1967 se reconoció la DOC Franciacorta y en 1995 se elevó a DOCG exclusivamente para los espumosos, siendo la única DOCG italiana cuyo nombre hace referencia directa al método de elaboración y no solo al territorio. La filoxera afectó la región a finales del siglo XIX, obligando a replantar sobre portainjertos americanos. En el siglo XX la modernización tecnológica y la inversión privada transformaron Franciacorta en referente nacional del espumoso de lujo.