La Rioja es la región vitivinícola más célebre de España, cuna del Tempranillo y referente mundial por sus vinos de crianza en barrica de roble. Su nombre es sinónimo de elegancia, longevidad y tradición en el
Situada en el norte de España, la región de La Rioja se extiende a lo largo del valle del río Ebro y su afluente el Oja, entre las coordenadas aproximadas 42°N y 2°O. Limita al norte con el País Vasco y Navarra, al sur con Castilla y León, y al oeste con la Sierra de la Demanda. Las ciudades de referencia son Logroño (capital regional), Haro, Calahorra y Alfaro. La denominación se subdivide en tres subzonas: Rioja Alta, Rioja Alavesa (en territorio de Álava) y Rioja Oriental (antes Rioja Baja), cada una con características edafoclimáticas diferenciadas.
DOCa (Denominación de Origen Calificada) — la categoría más alta del sistema español de DO, otorgada a La Rioja en 1991. Dentro de la DOCa existen categorías de crianza: Joven, Crianza, Reserva y Gran Reserva, así como la figura de Vino de Municipio y Vino de Parcela, introducidas en 2017 para mayor expresión territorial.
300 a 800 metros sobre el nivel del mar. El terreno es ondulado, con terrazas fluviales y laderas en las subzonas Alta y Alavesa, y llanuras más llanas en la Oriental.
Aproximadamente 65.000 hectáreas inscritas en la DOCa Rioja, distribuidas entre La Rioja, Álava y Navarra.
La Rioja goza de un clima de transición entre el atlántico y el mediterráneo, con la Sierra de Cantabria actuando como barrera natural que protege los viñedos de los vientos fríos y húmedos del norte. Rioja Alta y Alavesa reciben mayor influencia atlántica: veranos frescos, inviernos fríos y lluvias moderadas que favorecen la acidez y finura de los vinos. Rioja Oriental presenta un carácter más mediterráneo y árido, con temperaturas más altas y uvas de mayor graduación. Los suelos son variados y determinantes: arcillo-ferrosos (rojo óxido) en Rioja Alta y Alavesa, aportan estructura y color al Tempranillo; suelos aluviales y limonosos en la Oriental; y presencia de caliza y arcilla blanca en zonas de Rioja Alavesa, que confieren elegancia y longevidad. El río Ebro regula la temperatura y la humedad del conjunto del territorio.
Vino sin crianza en madera, frutal y de consumo temprano, elaborado principalmente con Tempranillo.
Mínimo 2 años de envejecimiento, con al menos 1 año en barrica de roble; equilibrio entre fruta y madera.
Mínimo 3 años de envejecimiento con al menos 1 año en barrica; mayor complejidad y estructura.
Mínimo 5 años de envejecimiento con al menos 2 en barrica; vinos de alta expresión y longevidad.
Viura envejecida en roble americano, estilo oxidativo y untuoso característico de bodegas como López de Heredia.
Categorías creadas en 2017 para reflejar la expresión de terruños específicos con mayor precisión geográfica.
La viticultura en La Rioja tiene raíces que se remontan a la época romana, con evidencias de cultivo de vid en torno al siglo II a.C. en el valle del Ebro. Durante la Edad Media, los monasterios —especialmente el de Santa María la Real de Nájera y el de San Millán de la Cogolla— impulsaron la producción vinícola como sustento y comercio. La influencia francesa fue decisiva en el siglo XIX: a partir de 1850, negociantes bordeleses, huyendo de la plaga de oídio que asolaba sus viñedos, cruzaron los Pirineos y establecieron contacto con productores riojanos, introduciendo técnicas de vinificación en barrica de roble. En 1858 se fundó la Real Sociedad Económica de Cosecheros de La Rioja, y en 1892 se creó la primera Estación de Viticultura y Enología de Haro. La filoxera llegó a finales del siglo XIX y devastó los viñedos, pero permitió la replantación con patrones resistentes americanos. En 1925 se estableció el Consejo Regulador, y en 1991 La Rioja fue elevada a DOCa, la primera y durante años única denominación española en alcanzar esa distinción. En 2017, la normativa se modernizó para incorporar vinos de municipio y parcela.