Georgia es considerada una de las cunas más antiguas de la viticultura mundial, con más de 8,000 años de historia ininterrumpida. Su técnica de fermentación y crianza en kvevri —tinajas de arcilla enterradas en
Georgia se sitúa en el Cáucaso meridional, entre el Mar Negro al oeste y el Mar Caspio al este, aproximadamente entre los paralelos 41° y 43° N y los meridianos 40° y 46° E. Las principales zonas vitivinícolas se concentran en Kakheti (este), Kartli (centro), Imereti (oeste) y Racha-Lechkhumi (noroeste). Los ríos Alazani, Iori y Rioni articulan los valles vitícolas. Ciudades de referencia: Telavi (Kakheti), Gori (Kartli), Kutaisi (Imereti) y la capital Tiflis (Tbilisi), a menos de 100 km de los viñedos kakhetianos.
Georgia cuenta con un sistema de Denominación de Origen Protegida (DOP/PDO) que reconoce 18 zonas de origen controlado, entre ellas Tsinandali, Mukuzani, Kindzmarauli, Napareuli, Akhasheni y Kvareli, reguladas por la Agencia Nacional del Vino de Georgia (National Wine Agency of Georgia).
Los viñedos oscilan entre 300 y 900 metros sobre el nivel del mar. En Kakheti predominan los 400–700 m; en Racha-Lechkhumi los viñedos alcanzan los 800–900 m sobre valles de alta montaña.
Aproximadamente 46,000 hectáreas de viñedo registrado a nivel nacional, siendo Kakheti la región más extensa con cerca del 70% de la superficie total.
El clima es predominantemente continental con matices subtropicales en las zonas occidentales próximas al Mar Negro. Los veranos son cálidos y secos en Kakheti; los inviernos, fríos pero no extremos. La cadena del Gran Cáucaso actúa como barrera frente a masas de aire ártico. Los suelos varían significativamente: en Kakheti predominan arcillas aluviales y suelos limosos sobre terrazas fluviales del río Alazani, con substratos calcáreos en zonas elevadas; en Imereti dominan suelos arcillo-calcáreos más ligeros. La crianza en kvevri de arcilla enterrada —que mantiene temperatura constante de 12–14 °C— imprime al vino una textura tánica tersa, notable extracto polifenólico en los ámbar de maceración prolongada, y una oxidación microporosa lenta que redondea la estructura sin sacrificar la frescura.
Blanco de maceración con hollejos de 3 a 6 meses en kvevri; color naranja-ambarino, taninos presentes, aromas de nuez, cera y fruta seca.
Estilo del occidente georgiano con 10–30% de hollejos, más ligero en taninos y color que el kakhetiano clásico.
Elaboración en acero inoxidable o madera, sin hollejos; expresa la frescura floral y cítrica de Rkatsiteli y Mtsvane.
Kindzmarauli y Akhasheni son tintos semi-dulces naturales (Saperavi) con azúcar residual procedente de parada de fermentación en frío, de gran tradición.
Las evidencias arqueológicas más antiguas de vinificación en Georgia datan de alrededor del 6,000 a.C., documentadas en el yacimiento neolítico de Gadachrili Gora (Kvemo Kartli), donde se hallaron restos de ácido tartárico en vasijas de cerámica. La civilización de Colquida y los reinos ibéricos del Cáucaso desarrollaron la viticultura como práctica agrícola central antes del primer milenio a.C. Con la cristianización de Georgia en el siglo IV d.C., la Iglesia Ortodoxa Georgiana adoptó la vid como símbolo sagrado —la cruz de Santa Nino está tejida con sarmientos de vid— y los monasterios, como Alaverdi (fundado en el siglo VI), preservaron variedades y técnicas de kvevri a lo largo de la Edad Media. Durante la expansión rusa en el siglo XIX, la producción se industrializó parcialmente, pero la tradición del kvevri subsistió en el ámbito rural y familiar. Tras la disolución soviética (1991), una nueva generación de productores artesanales y la mirada internacional sobre los vinos naturales revitalizaron la elaboración ancestral. En 2013, la UNESCO inscribió la vinificación en kvevri georgiana en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.