Enclavada en el valle de Požega, en el corazón de Eslavonia, Kutjevo es la cuna histórica de la viticultura croata continental y el bastión nacional de la Graševina, uva blanca que aquí alcanza su expresión más
Kutjevo se sitúa en la región de Eslavonia oriental, en el condado de Požega-Eslavonia, en el norte de Croacia, a unos 180 km al este de Zagreb. El viñedo se despliega en las laderas de las montañas Papuk y Krndija, que cierran por el norte el fértil valle de Požega (Zlatna dolina, 'el valle dorado'). El río Orljava recorre el fondo del valle. Coordenadas aproximadas: 45°24′N, 17°53′E. La ciudad de Požega es el centro urbano de referencia; Slavonski Brod queda a unos 60 km al sur.
Croacia aplica un sistema de Denominaciones de Origen Controladas (Kontrolirano podrijetlo, KZP) bajo la Ley de Vino de 2019, alineada con la normativa europea PDO/IGP. Kutjevo forma parte de la macrorregión Kontinentalna Hrvatska (Croacia Continental) y la subregión Slavonija, con denominación geográfica reconocida a nivel nacional e inscrita en el registro de la UE.
Las viñas se ubican entre 180 y 400 metros sobre el nivel del mar, en las faldas medias de las montañas Papuk y Krndija, con pendientes moderadas que favorecen el drenaje y la exposición solar.
La región de Eslavonia cuenta con aproximadamente 8 000 ha de viñedo registradas; el municipio de Kutjevo concentra varios cientos de hectáreas de producción histórica y comercial significativa.
El clima es continental húmedo, con veranos cálidos e inviernos fríos, una amplitud térmica diaria notable durante la maduración y precipitaciones bien distribuidas a lo largo del año (700–850 mm anuales). Las montañas Papuk y Krndija actúan como barrera frente a los vientos fríos del norte y generan un microclima más templado dentro del valle de Požega. Los suelos predominantes son arcillo-limosos con subsuelo calcáreo y presencia de loes en las terrazas bajas, lo que aporta frescura mineral y retención hídrica controlada. Esta combinación de altitud moderada, buen potencial de maduración y acidez natural preservada permite producir Graševinas con notable frescura, estructura y capacidad de guarda, así como Pinot Gris y Chardonnay de carácter elegante.
Vino fresco, aromático, con notas florales y cítricas, alta acidez y final limpio, ideal como aperitivo.
Versión de viñas viejas o vendimia seleccionada, con mayor cuerpo, mineralidad y capacidad de evolución en botella de 5 a 10 años.
Estilo semidulce o dulce elaborado con uvas sobremaduras, de gran riqueza aromática y equilibrio azúcar-acidez.
Gewürztraminer eslavón, expresivo y especiado, con aromas de rosa y lichi, producido en volúmenes limitados.
La viticultura en el valle de Požega se remonta a la época romana, cuando las legiones establecieron cultivos en los territorios de la Pannonia Superior. La marca histórica definitiva llegó en 1232, cuando los monjes cistercienses del monasterio de Kutjevo —fundado bajo el patrocinio del rey Andrés II de Hungría— comenzaron a cultivar viñas sistemáticamente en las laderas del Papuk, sentando las bases de una tradición ininterrumpida de casi ocho siglos. Tras la ocupación otomana (siglos XVI–XVII), que devastó los viñedos de la región, la recuperación vitivinícola fue impulsada en el siglo XVIII por la familia noble Turković, que modernizó las bodegas y comercializó los vinos de Kutjevo en toda la monarquía austrohúngara. A finales del siglo XIX, la filoxera asoló también estas viñas, obligando a la replantación sobre portainjertos americanos. Durante la Yugoslavia socialista, la producción fue colectivizada bajo la cooperativa Kutjevačka vinarija, fundada en 1961, que preservó el patrimonio ampelográfico local. Con la independencia croata en 1991 y la apertura al mercado, productores privados y la propia bodega cooperativa relanzaron Kutjevo como referente nacional de la Graševina de calidad.