Jerez es la cuna del vino generoso más complejo del mundo: el Sherry. Bajo el sol de Andalucía, el sistema de criaderas y soleras transforma uvas blancas en vinos únicos que van del austero Fino al opulento Ped
Localizada en el extremo suroeste de España, en la provincia de Cádiz (Andalucía), entre los ríos Guadalquivir al norte y Guadalete al sur. El triángulo de producción lo forman las ciudades de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda. La influencia del Atlántico y del estrecho de Gibraltar es decisiva. Coordenadas aproximadas: 36°41′N, 6°08′O. La proximidad al océano Atlántico y los vientos del poniente y el levante moldean el carácter de cada estilo.
Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry, reconocida oficialmente en 1933, una de las primeras DO de España. Incluye también la DO Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda para los finos criados en Sanlúcar bajo la influencia directa del Atlántico.
Terreno mayormente llano a ondulado, entre 20 y 150 metros sobre el nivel del mar. Los pagos de albariza ocupan las lomas y cerros bajos más elevados del triángulo.
Aproximadamente 7.000 hectáreas en producción dentro de la DO (cifra variable según fuentes del Consejo Regulador; el área histórica fue mucho mayor).
Clima mediterráneo de influencia atlántica, con veranos muy calurosos y secos (más de 300 días de sol al año) e inviernos suaves. La lluvia se concentra en otoño e invierno, alcanzando unos 600 mm anuales. El viento de poniente trae humedad atlántica que favorece el desarrollo del velo de flor sobre los Finos y Manzanillas. El suelo estrella es la albariza, roca calcárea blanca que acumula humedad invernal y la libera lentamente en verano, sosteniendo a la vid en la estación seca. Las zonas de arena (arenas) y barro arcilloso (barros) producen estilos más robustos aptos para Olorosos y vinos dulces. El terruño de albariza, combinado con el calor andaluz y la humedad atlántica, es el fundamento de la complejidad oxidativa y biológica única del Sherry.
Vino seco y delicado criado bajo velo de flor, pálido, con notas de almendra verde y manzana.
Fino criado en Sanlúcar de Barrameda con influencia directa del mar, más salino y ligero.
Fino que ha perdido el velo de flor y continúa su crianza oxidativa, con matices avellana y ámbar.
Generoso de crianza exclusivamente oxidativa, sin velo de flor, oscuro, seco y de gran concentración.
Estilo raro de carácter intermedio entre Amontillado y Oloroso, elegante y seco.
Oloroso dulcificado con Pedro Ximénez, oscuro, untuoso y de amplio consumo internacional.
Vino dulce de pasificación extrema, denso como jarabe, con notas de higo, pasa y chocolate negro.
Manzanilla envejecida que desarrolla complejidad oxidativa sin perder su sello salino atlántico.
La presencia del vino en la región de Jerez se remonta a los fenicios, que fundaron Gadir (actual Cádiz) hacia el siglo XI a.C. y cultivaron la vid en las fértiles tierras del bajo Guadalquivir. Los romanos continuaron la viticultura bajo el nombre de Hasta Regia. Tras la conquista árabe (711 d.C.) y varios siglos de producción intermitente, la Reconquista cristiana en 1264 —cuando Alfonso X El Sabio tomó Jerez— relanzó el comercio vitivinícola. En el siglo XVI el Sherry (corrupción inglesa de Xérès) se convirtió en el vino favorito de la corte inglesa; Francis Drake saqueó Cádiz en 1587 y capturó miles de pipas de Jerez. La figura de John Harvey, la familia González Byass y la casa Sandeman consolidaron en el siglo XIX un modelo de negocio de exportación que hizo del Sherry el vino generoso más conocido del mundo. La DO Jerez-Xérès-Sherry fue formalmente reconocida en 1933. El siglo XX trajo crisis de sobreproducción y caída de consumo; desde la década de 2010 una nueva generación de bodegas ha revitalizado la imagen del Sherry a nivel global.