Finca Guijoso es un singular dominio vitivinícola de altiplano en Albacete, Castilla-La Mancha, donde la extremosidad climática y los suelos pedregosos forjan tintos de carácter austero y gran potencial de guar
Finca Guijoso se localiza en el término municipal de El Bonillo, provincia de Albacete, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, en el sureste de la Meseta Sur de España. Se sitúa en torno a los 38° N / 2° 30' O, a unos 90 km al noroeste de la ciudad de Albacete. La finca se emplaza en las estribaciones de la Sierra de Alcaraz, en una zona de transición entre la llanura manchega y los relieves ibéricos del Sistema Bético Manchego. Las ciudades de referencia más próximas son Albacete y Alcaraz. Los ríos Jardín y Mundo, afluentes del Segura, articulan hidrológicamente el entorno comarcal.
Vino de la Tierra de Castilla (IGP Castilla); los vinos de Finca Guijoso se comercializan bajo esta indicación geográfica protegida, que ampara producciones de calidad fuera o complementarias a las DO convencionales de Castilla-La Mancha.
La finca se ubica entre 900 y 1.000 metros sobre el nivel del mar, en un relieve ondulado de páramos y valles encajados, con pendientes moderadas que favorecen el drenaje.
La finca abarca aproximadamente 500 hectáreas totales, de las cuales una porción relevante está destinada al viñedo; la superficie en producción vitícola es de escala reducida, orientada a la calidad sobre la cantidad.
El clima es marcadamente continental semiárido, con inviernos fríos y veranos calurosos y secos: las amplitudes térmicas diarias en verano pueden superar los 20 °C, factor decisivo para la preservación de la acidez y los aromas en la uva. Las precipitaciones son escasas (300-450 mm anuales) y concentradas en primavera y otoño. La altitud modera las temperaturas estivales respecto a las llanuras manchegas y retrasa la maduración, alargando el ciclo vegetativo y complejizando el perfil aromático. Los suelos son pedregosos y pobres, de textura franco-arcillosa con abundante presencia de cantos rodados cuarcíticos y calizas, sobre substratos arcillosos rojos. Esta pobreza edáfica limita los rendimientos de forma natural y concentra la expresión varietal. La influencia de los relieves de la Sierra de Alcaraz genera brisas frescas nocturnas que preservan la frescura frutal, resultando en tintos con estructura tánica firme, buena acidez y gran capacidad de envejecimiento.
Vino tinto de larga crianza, con estructura tánica firme, fruta madura concentrada y notas especiadas, apto para envejecimiento prolongado en botella.
Elaboraciones que destacan la identidad de cada cepa, con énfasis en la frescura y el carácter frutal del altiplano manchego.
La historia vitivinícola de la comarca de El Bonillo y la Sierra de Alcaraz se remonta a la época romana, cuando la vid ya era cultivada en la Meseta Sur peninsular, y fue continuada por las órdenes militares medievales que repoblaron Castilla-La Mancha tras la Reconquista (siglos XII-XIII). Sin embargo, Finca Guijoso como proyecto vitivinícola moderno y de referencia surge a finales del siglo XX e inicios del XXI, cuando el propietario y bodeguero Antonio Sánchez Muliterno apostó por recuperar y poner en valor el potencial de este singular enclave de altiplano. La bodega Sánchez Muliterno invirtió en viticultura de precisión, selección varietal y tecnología enológica avanzada, buscando diferenciarse de la producción masiva manchega tradicional. La filoxera no respetó estas tierras a finales del siglo XIX, obligando a la replantación sobre portainjertos americanos como en el resto de España. El auge de los 'vinos de autor' y la revalorización de zonas no canónicas en España durante los años 2000 impulsó el reconocimiento internacional de Finca Guijoso, que comenzó a obtener puntuaciones destacadas en medios especializados internacionales, consolidándose como ejemplo del potencial de Castilla-La Mancha más allá de las denominaciones tradicionales.