Gattinara es uno de los grandes tintos del Piamonte y de Italia entera, un Nebbiolo de montaña que rivaliza en longevidad y complejidad con el Barolo. Su terroir volcánico y su altitud le confieren una eleganci
Gattinara se localiza en el norte del Piamonte, en la provincia de Vercelli, en las estribaciones meridionales del macizo del Monte Rosa, en el Alto Piamonte. La denominación rodea la ciudad homónima de Gattinara, a orillas del río Sesia, aproximadamente entre los 45°36' N y 8°22' E. Dista unos 90 km al norte de Turín y unos 80 km al noroeste de Milán. Las laderas de vid miran predominantemente al sur y sureste, protegidas por las montañas alpinas al norte, lo que permite una maduración favorable a pesar de la latitud.
DOCG – Denominazione di Origine Controllata e Garantita, otorgada en 1990. Dentro de la DOCG existen viñedos individuales reconocidos en el disciplinare que pueden figurar en etiqueta (denominados localmente 'vigne' o 'ronchi'), aunque Gattinara no dispone de un sistema formal de cru como Borgogna; los mejores pagos se identifican por tradición productora.
Las viñas se sitúan entre 250 y 450 metros sobre el nivel del mar, en laderas de pendiente moderada a pronunciada con orientación meridional.
La zona DOCG abarca aproximadamente 110 hectáreas de viñedo plantado, lo que la convierte en una de las DOCG más pequeñas y exclusivas de Italia.
El clima es continental de montaña, con inviernos fríos y veranos cálidos pero moderados por la altitud y la influencia de los Alpes. Las precipitaciones son moderadas y bien distribuidas. El elemento diferencial de Gattinara es su suelo de origen volcánico: predominan los pórfidos rosados y los suelos ácidos, pobres en caliza, ricos en minerales y con escasa retención hídrica, lo que estresa la vid y favorece la concentración. Esta base volcánico-granítica, combinada con la altitud y las oscilaciones térmicas, imprime al Nebbiolo local (llamado Spanna) una acidez vibrante, una mineralidad ferrosa característica y taninos más finos y elegantes que los del Barolo, con un perfil aromático floral —rosa, violeta— y especiado muy singular.
Tinto seco de crianza obligatoria mínima de 35 meses (47 para la Riserva), con perfume floral y especiado, taninos finos y gran potencial de guarda.
Versión de crianza extendida (mínimo 47 meses, parte en barrica), de mayor complejidad, textura y longevidad.
La viticultura en Gattinara tiene raíces medievales documentadas: los obispos de Vercelli poseían viñedos en la zona ya en el siglo XIII. El humanista y cardenal Mercurino Arborio di Gattinara, Gran Canciller del Sacro Imperio Romano bajo Carlos V en el siglo XVI, difundió la fama del vino de su tierra natal por las cortes europeas. En el siglo XIX el vino de Gattinara gozaba de gran reputación internacional, siendo exportado a Francia y a las Américas. La filoxera devastó los viñedos a finales del XIX y principios del XX, y la recuperación fue lenta. En el siglo XX, el productor Antonino Vallana y, sobre todo, Mario Antoniolo contribuyeron a la revalorización de la denominación. La obtención de la DOCG en 1990 consolidó su estatus como uno de los grandes vinos italianos. Hoy la denominación es pequeña pero de enorme prestigio, con productores que apuestan por la expresión del terroir volcánico único del Alto Piamonte.