Erice es una DOC de Sicilia occidental que toma su nombre del mítico promontorio medieval donde convergen el Mediterráneo y los vientos del estrecho de Sicilia, produciendo blancos de frescura salina y tintos d
La DOC Erice se sitúa en la provincia de Trapani, extremo noroccidental de Sicilia, Italia. El territorio se extiende desde la costa del golfo de Trapani hacia el interior, con el monte San Giuliano —sobre el que se asienta el borgo medieval de Erice a unos 750 m s. n. m.— como referencia topográfica dominante. Coordenadas aproximadas: 37°58'N, 12°35'E. Al oeste se avista el archipiélago de las Islas Égadas; al sureste la ciudad de Trapani actúa como capital comarcal. La influencia marina es inmediata y constante gracias a la proximidad del canal de Sicilia.
DOC (Denominazione di Origine Controllata), reconocida mediante Decreto Ministerial del 3 de diciembre de 2004. Se enmarca dentro del sistema italiano de denominaciones regulado por el Ministerio delle Politiche Agricole Alimentari e Forestali (MiPAAF) y el Comitato Nazionale Vini.
Entre 50 y 750 m s. n. m. Las viñas de cota más alta rodean el promontorio de Erice; las de menor altitud se despliegan en las llanuras costeras y colinas suaves del entorno de Trapani. El relieve es variado: desde terrazas litorales hasta laderas escarpadas de caliza.
Aproximadamente 200-300 ha declaradas bajo la denominación DOC Erice, dentro de un contexto provincial donde Trapani ostenta una de las mayores superficies vitícolas de Sicilia (más de 60 000 ha en total en la provincia).
Clima mediterráneo puro, con veranos secos y calurosos, inviernos suaves y precipitaciones concentradas en otoño-invierno. El rasgo diferencial es el viento: el maestrale (tramontana) y el scirocco procedente del norte de África modulan temperaturas y humedad, refrescando las viñas en verano e incrementando la salinidad aromática de los vinos. Los suelos varían entre calizas compactas y arcillo-calcáreas en las zonas altas —que otorgan mineralidad y tensión ácida a blancos y tintos— y suelos arenoso-limosos más fértiles en el llano costero. La madurez fenólica se alcanza de forma gradual gracias a la amplitud térmica nocturna del promontorio, preservando acidez y frescura en los blancos de Catarratto y Grecanico, mientras los tintos de Nero d'Avola ganan en elegancia respecto a zonas más cálidas del interior siciliano.
Blancos frescos y minerales a base de Catarratto y Grecanico, con notas salinas y cítricas propias del entorno marino.
Tintos de Nero d'Avola y Perricone, de cuerpo medio, con fruta oscura y taninos maduros suavizados por la altitud y el viento.
Rosados de color pálido a cereza, aromáticos y de baja graduación relativa, refrescantes en clima mediterráneo.
Vinos de vendimia tardía permitidos por el disciplinare, con mayor concentración azucarada y complejidad aromática.
La viticultura en el promontorio de Erice y la llanura de Trapani es de las más antiguas de Occidente. Los fenicios introdujeron la vid en esta costa hacia el siglo VIII a. C., y los griegos consolidaron el cultivo fundando colonias en la zona. Roma heredó la tradición y los vinos sicilianos de Trapani surtieron a las legiones y al comercio mediterráneo. Durante la dominación árabe (siglo IX-XI d. C.) la viticultura no desapareció del todo gracias a usos medicinales y a comunidades cristianas. Con los normandos y los aragoneses (siglos XI-XV) resurgió con fuerza, y el comercio inglés del siglo XVIII convirtió Marsala —a escasos kilómetros— en uno de los vinos generosos más famosos del mundo, exportando el nombre del territorio globalmente. La filoxera azotó la zona a finales del siglo XIX, obligando al reinjerto sobre portainjertos americanos. La recuperación vitícola del siglo XX derivó inicialmente en producción a granel, hasta que la modernización bodeguera de los años 1990-2000 reposicionó los vinos de Trapani hacia la calidad. La DOC Erice se formalizó en 2004, separando y dignificando la producción del promontorio frente a la DOC Alcamo y a la genérica IGT Sicilia.