Enclavada en el semiárido nordestino de Brasil, Curaçá forma parte del Vale do São Francisco, la viticultura tropical más singular del hemisferio sur, donde la irrigación del gran río y la luz ecuatorial permit
Municipio del estado de Bahia, noreste de Brasil, integrado en la cuenca del río São Francisco, a unos 500 km al oeste de Salvador de Bahia. Se ubica aproximadamente entre los paralelos 8° y 10° S y los meridianos 39° y 40° O, en la microregión de Juazeiro-Petrolina, zona limítrofe con el estado de Pernambuco. Ciudad de referencia: Juazeiro (BA), a unos 100 km al sur. El paisaje es caatinga semiárida surcada por el corredor verde que genera la ribera del São Francisco.
Indicação de Procedência (IP) Vale do São Francisco, reconocida por el MAPA (Ministerio da Agricultura, Pecuária e Abastecimento) de Brasil; equivalente funcional a una Indicación Geográfica dentro del sistema brasileño de DO e IP.
350–500 m s.n.m. en la llanura aluvial y las chapadas adyacentes; relieve predominantemente plano a ondulado.
La IP Vale do São Francisco abarca aproximadamente 1 200 ha de viñedo activo (dato IBRAVIN/UVIBRA, estimación 2022); Curaçá concentra una fracción de esa superficie, compartida con municipios como Juazeiro y Casa Nova en Bahia, y Petrolina y Lagoa Grande en Pernambuco.
Clima BSh (semiárido caluroso, clasificación Köppen): temperaturas medias de 26–28 °C, irradiación solar intensa todo el año y precipitación escasa (400–600 mm anuales), concentrada entre diciembre y marzo. La viticultura depende íntegramente de riego por goteo tomado del río São Francisco. El déficit hídrico controlado y la amplitud térmica nocturna —mayor de lo esperado gracias a las noches despejadas del semiárido— otorgan fenolicidad y color a los tintos. Los suelos son aluviales franco-arenosos con subsuelos de arcilla laterítica y presencia de calcáreos en chapadas; bien drenados y con pH neutro a ligeramente ácido. La ausencia de hongos fitopatógenos relevantes —consecuencia de la baja humedad relativa— reduce la presión fitosanitaria y permite vendimias sanas. El vigneron maneja el ciclo vegetativo mediante poda verde escalonada, eligiendo la estación de cosecha: habitualmente octubre-noviembre (cosecha seca) y marzo-abril (cosecha húmeda).
Vino de cuerpo medio-alto, color profundo, con notas de fruta negra madura, pimienta y toques especiados propios del clima cálido.
Espumoso dulce o demi-sec de baja graduación, aromático y tropical, elaborado por el método Charmat.
Corte luso-bordelés con crianza en roble, de estructura tánica firme y potencial de guarda moderado.
Blanco fresco y frutal, con acidez natural preservada gracias al manejo del ciclo de maduración.
La viticultura en el Vale do São Francisco es un fenómeno moderno iniciado en la década de 1980, cuando investigadores de la EMBRAPA (Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária) demostraron que el control del ciclo vegetativo mediante poda e irrigación hacía viable el cultivo de Vitis vinifera en el trópico semiárido. Las primeras plantaciones comerciales surgieron alrededor de 1985 en Petrolina y Juazeiro, impulsadas por proyectos de colonización agrícola del gobierno federal en el 'polígono das secas'. En 1999 se instalaron las primeras bodegas con vocación exportadora. La Indicação de Procedência Vale do São Francisco fue reconocida oficialmente en 2002, convirtiéndola en una de las primeras IGs vitivinícolas de Brasil. La expansión hacia municipios bahianos como Curaçá, Casa Nova y Sento Sé se aceleró en la primera década del siglo XXI. La filoxera nunca colonizó la región debido a las condiciones edafoclimáticas extremas, por lo que muchas cepas se plantan en pie franco. Hoy la zona es citada internacionalmente como el ejemplo paradigmático de viticultura tropical de precisión.