Enclavado en el altiplano sur de Bolivia, el Valle de Cotagaita representa uno de los enclaves vitivinícolas de mayor altitud del mundo, donde la radiación ultravioleta intensa y las noches frías de la Puna for
El Valle de Cotagaita se localiza en el departamento de Potosí, en el sur de Bolivia, aproximadamente entre los 20°–21° S y 65°–66° O. El municipio de Cotagaita, capital de la provincia Nor Chichas, sirve de referencia urbana principal. El valle es surcado por el río Cotagaita, afluente del sistema del río Pilcomayo, y se enmarca entre estribaciones de la Cordillera de los Andes. Las ciudades bolivianas más cercanas con conexión regional son Tupiza (al sur) y Potosí (al norte). La zona comparte caracteres geomorfológicos con el corredor vitivinícola de los valles interandinos del sur boliviano, que se extiende hacia Tarija y el Valle de Cinti.
Bolivia no cuenta con un sistema de denominaciones de origen formalmente legislado y operativo comparable al AOC francés o la DOCa española. La producción del Valle de Cotagaita se enmarca en la categoría general de vinos bolivianos sin indicación geográfica oficial reconocida internacionalmente. El organismo sectorial de referencia es la Cámara de Vitivinicultores de Bolivia (CADEVI).
Los viñedos del Valle de Cotagaita se ubican aproximadamente entre 2,400 y 3,200 metros sobre el nivel del mar, dentro del rango de altitudes extremas que caracterizan a la viticultura andina boliviana, considerada entre las más altas del planeta.
La superficie vitícola del Valle de Cotagaita es reducida y de carácter principalmente artesanal y familiar; no se dispone de cifras oficiales publicadas de forma desagregada para este valle en particular. A escala nacional, Bolivia registra aproximadamente 5,000 hectáreas de vid según datos de la OIV.
El clima es de tipo continental de montaña árido a semiárido, con marcada amplitud térmica diurna: días cálidos con intensa radiación solar y noches frías que preservan la acidez natural de la uva. Las precipitaciones son escasas y estacionales, concentradas en el verano austral (diciembre–marzo), lo que favorece la sanidad fitosanitaria del viñedo. Los suelos son predominantemente franco-arenosos y pedregosos, derivados de materiales de origen aluvial y residual andino, con presencia de arcillas y minerales de la Cordillera. El río Cotagaita aporta cierta moderación hídrica local. La altitud extrema incrementa la exposición a rayos UV, lo que induce pieles más gruesas en las uvas y mayor concentración de antocianos y polifenoles, generando vinos estructurados, con color profundo y potencial aromático especiado característico de los valles interandinos bolivianos.
Vinos tintos de cuerpo medio a pleno, con notas especiadas, fruta madura y taninos firmes producto de la altitud extrema y la radiación andina.
Destilado tradicional boliviano elaborado principalmente de Moscatel de Alejandría, arraigado históricamente en los valles interandinos del sur.
La viticultura en los valles interandinos del sur de Bolivia tiene raíces coloniales: los primeros viñedos fueron introducidos por los conquistadores españoles y, sobre todo, por las misiones jesuitas y franciscanas en los siglos XVI y XVII, con el objetivo de producir vino para la liturgia y aguardiente para las poblaciones mineras de Potosí, entonces una de las ciudades más pobladas del mundo gracias al cerro Rico. La región de Nor Chichas, donde se ubica Cotagaita, formó parte de este tejido productivo colonial que abastecía los reales de minas del altiplano. Durante los siglos XIX y XX, la industria vitivinícola boliviana decayó frente a la competencia de vinos importados y la prioridad económica de la minería. El resurgimiento moderno de la viticultura boliviana, iniciado con mayor fuerza desde la década de 1980–1990 principalmente en Tarija, ha tenido un eco más lento pero constante en valles como Cinti y Cotagaita, donde pequeños productores locales mantienen variedades históricas y exploran el potencial enológico de sus terruños de altitud.