Coquimbo es la frontera septentrional de la viticultura fina chilena, donde el desierto de Atacama cede paso a valles de altitud extrema bañados por ríos glaciares y templados por el Pacífico. Sus suelos calcár
Región de Coquimbo (IV Región), en el norte semiárido de Chile, entre los paralelos 29° y 32° S aproximadamente. Comprende tres valles transversales que corren de este a oeste desde los Andes hasta el océano Pacífico: Elqui, Limarí y Choapa. La ciudad de La Serena es la capital regional y principal referencia urbana. Los ríos Elqui, Limarí y Choapa articulan el paisaje vitícola. La cordillera de los Andes al este supera los 6 000 m en algunos puntos, mientras que el Pacífico aporta la corriente de Humboldt desde el oeste.
Denominación de Origen (D.O.) regulada por el SAG (Servicio Agrícola y Ganadero) de Chile. Los tres valles cuentan con D.O. propias reconocidas: Valle del Elqui, Valle del Limarí y Valle del Choapa, todas enmarcadas bajo la macro-zona D.O. Coquimbo.
Los viñedos se ubican entre 300 y 2 100 msnm. En el Valle del Elqui se encuentran algunos de los viñedos comerciales más altos de Chile y del mundo, superando los 2 000 msnm en la precordillera. Limarí trabaja en cotas de 300–600 m sobre terrazas fluviales; Choapa oscila entre 400 y 800 m.
Aproximadamente 10 000–12 000 hectáreas de viñedo plantado en toda la región de Coquimbo, siendo Limarí el valle con mayor superficie vitivinícola consolidada.
Clima predominantemente semiárido a mediterráneo árido, con más de 300 días de sol al año y precipitaciones inferiores a 130 mm anuales, lo que hace indispensable el riego por goteo con aguas de deshielo andino. La corriente fría de Humboldt refrigera el litoral y genera neblinas matinales (camanchaca) que moderan las temperaturas en los valles bajos, alargando la maduración y preservando acidez natural. En Elqui, la amplitud térmica diurna supera los 20 °C a gran altitud, concentrando aromas y antocianos. El suelo es el gran diferenciador de la zona: Limarí posee terrazas calcáreas y arcillo-calcáreas de origen marino —excepcionales en Chile— que confieren a sus Chardonnay y Syrah una mineralidad calcárea comparable a Borgoña o la Côte du Rhône septentrional. Elqui presenta suelos graníticos, pedregosos y bien drenados; Choapa alterna gravas aluviales con franjas arcillosas.
Blanco de gran tensión mineral, acidez fresca y notas de fruta cítrica y piedra mojada, a menudo fermentado en barrica con resultados comparables a Borgoña.
Tinto especiado, con pimienta negra, violeta y fruta oscura concentrada, reflejo de la extrema amplitud térmica y la radiación ultravioleta de gran altitud.
Expresión chilena singular del Pinot, con cuerpo medio, acidez vivaz y perfil frutal fresco favorecido por las noches frías andinas.
Uva base del pisco chileno, produce también vinos blancos aromáticos, dulces o secos, de intenso bouquet floral.
La vid llegó a Coquimbo de la mano de los conquistadores españoles y los misioneros jesuitas en el siglo XVI, convirtiéndose en una de las primeras zonas vitivinícolas de Chile. La variedad Moscatel de Alejandría arraigó con fuerza para producir el aguardiente que derivaría en el pisco chileno, industria que dominó la región durante siglos. Durante el siglo XIX y la mayor parte del XX, Coquimbo fue percibida como zona de destilación más que de vinos de mesa finos. La transformación llegó a finales de los años 1990 y se aceleró en la década de 2000, cuando bodegas pioneras como Viña Tabalí (Limarí, 1993) y Francisco de Aguirre apostaron por el potencial de los suelos calcáreos y las altitudes extremas. La irrupción de Concha y Toro con su proyecto Terrunyo Limarí Chardonnay en los 2000 catapultó a la región a la atención internacional. El Valle del Elqui ganó su D.O. oficial en 1995 y hoy sus viñedos de altura son referente mundial de viticultura extrema. La región continúa expandiendo su frontera vitícola hacia cotas andinas cada vez más elevadas.