Enclavada en las colinas al sureste del Piamonte, Colli Tortonesi es la cuna del Timorasso, una uva blanca autóctona que Walter Massa rescató del olvido y que hoy rivaliza con los grandes blancos italianos. Su
Colli Tortonesi se sitúa en el extremo suroriental de la región del Piamonte, en la provincia de Alessandria, en torno a la ciudad de Tortona (la antigua romana Dertona), aproximadamente a 44°54′N, 8°52′E. Las colinas tortonesas forman el límite natural entre el Piamonte, la Liguria y la Lombardía, con el río Po al norte y el Apenino Ligur al sur. La ciudad de Génova queda a menos de 100 km, y esta proximidad al mar Mediterráneo confiere al territorio una personalidad climática singular dentro del Piamonte. Alessandria es la capital provincial de referencia; Milán y Turín se encuentran a unas dos horas por carretera.
DOC Colli Tortonesi (Denominazione di Origine Controllata), reconocida en 1973. Dentro de la DOC se elaboran tipologías de Timorasso, Barbera, Croatina y Dolcetto, entre otras. El Timorasso blanco ha impulsado iniciativas para elevar la denominación a DOCG, aunque a la fecha del presente registro permanece en DOC.
Las viñas se distribuyen entre los 150 y los 600 metros sobre el nivel del mar en un relieve de colinas pronunciadas, con laderas de pendiente media a fuerte orientadas predominantemente al sur y al suroeste, lo que maximiza la exposición solar en latitudes continentales.
La DOC Colli Tortonesi abarca aproximadamente 500–700 hectáreas en producción, cifra modesta que subraya el carácter artesanal y de nicho de la zona; el Timorasso representa una fracción aún menor, con algunas decenas de hectáreas plantadas.
El clima es de transición continental-mediterráneo: los Apeninos Ligures actúan como pantalla frente a la humedad atlántica, pero permiten el paso de brisas marinas que moderan las temperaturas estivales y prolongan la maduración. Los inviernos son fríos y las veranos cálidos, con amplitudes térmicas diurnas importantes que preservan la acidez y la aromaticidad de las uvas. Los suelos son la clave del carácter local: predominan arcillas calcáreas azules y grises del Mioceno (conocidas localmente como 'terre bianche'), ricas en magnesio y con buena capacidad de retención hídrica. Este perfil edáfico otorga al Timorasso su distintiva tensión mineral, su estructura tánica inusual para un blanco y su extraordinaria capacidad de envejecimiento, con botellas que evolucionan favorablemente durante 10 a 20 años. En los tintos, los mismos suelos aportan a la Barbera frescura y nervio ácido.
Blanco seco de gran estructura, acidez vibrante y mineralidad pedernal, con potencial de guarda excepcional para un blanco italiano.
Tinto de acidez pronunciada, fruta roja fresca y taninos moderados, más austero y terruñoso que la Barbera d'Asti o d'Alba.
Tinto de color profundo, taninos rústicos y notas de fruta oscura, a menudo vinificado en mezcla con Barbera.
Tinto amable de baja acidez, taninos suaves y frutosidad directa, distinto en perfil al Dolcetto de las Langhe.
La presencia romana en la antigua Dertona (hoy Tortona) documentada desde el siglo II a.C. ya contemplaba el cultivo de la vid en estas colinas estratégicamente ubicadas en la vía entre el Mediterráneo y el norte de Italia. En la Edad Media, monasterios benedictinos mantuvieron la viticultura local. El Timorasso figura en documentos piamonteses del siglo XIV, y ampelógrafos del XIX lo registraron como variedad de mérito. Sin embargo, la devastación de la filoxera a finales del siglo XIX y la posterior política agraria del siglo XX —que favoreció variedades de mayor rendimiento— redujeron el Timorasso casi a la extinción. Fue el productor Walter Massa, de Monleale, quien a partir de finales de la década de 1980 y durante los años 90 apostó obstinadamente por la recuperación del Timorasso, vinificándolo en seco con crianza y demostrando su capacidad de envejecimiento. Su vino 'Derthona' —el nombre evoca la antigua denominación latina de Tortona— se convirtió en referencia internacional y desencadenó una oleada de nuevas plantaciones. La DOC Colli Tortonesi fue reconocida oficialmente en 1973, aunque el auge contemporáneo de la zona es inequívocamente un fenómeno de las últimas tres décadas.