Enclavada en las colinas del Apeniño de Romaña, la zona de Colli Cesenate es uno de los territorios vitivinícolas más discretos y auténticos de Emilia-Romaña, donde el Sangiovese de vocación continental expresa
Colli Cesenate se sitúa en la provincia de Forlì-Cesena, en la región Emilia-Romaña, centro-norte de Italia (aproximadamente 44°07'N, 12°15'E). Las viñas se despliegan sobre las colinas subapeninicas al sur y suroeste de la ciudad de Cesena, entre los valles del río Savio al este y el río Bidente-Ronco al oeste. La ciudad de referencia principal es Cesena; Forlì queda a unos 30 km al norte, y la costa del mar Adriático a unos 25-30 km al este. El relieve ascendente hacia los Apeninos actúa como barrera climática que diferencia esta zona de la llanura padana.
IGT – Indicazione Geografica Tipica 'Colli Cesenati', reconocida por el Ministerio delle Politiche Agricole Alimentari e Forestali (MIPAAF) de Italia. No cuenta con DOC ni DOCG propia; los vinos de mayor ambición de la zona pueden acogerse a la DOC Romagna Sangiovese o la IGT Rubicone como denominaciones alternativas.
Entre 100 y 400 metros sobre el nivel del mar; las viñas más interesantes se ubican entre 150 y 320 m, sobre colinas de exposición sur y suroeste con pendientes moderadas a pronunciadas.
La superficie declarada bajo la IGT Colli Cesenati es reducida; el conjunto del mosaico vitivinícola de la provincia de Forlì-Cesena ronda las 5.000–6.000 ha, de las cuales la fracción estrictamente adscrita a esta IGT es menor. Datos exactos actualizados deben consultarse en el Registro Vitivinicolo Nazionale.
El clima es continental con influencia adriática atenuada: veranos cálidos y secos, inviernos fríos, con amplitudes térmicas diurnas en altitud que favorecen la retención de acidez y la complejidad aromática en los vinos. Los suelos son predominantemente arcilloso-calcáreos con estratos de marga (galestro y argille), típicos de las colinas subapeninicas de Romaña; en las zonas más altas aparecen suelos con mayor proporción de esquistos y arenas finas. La proximidad al Adriático modera levemente los extremos térmicos y aporta humedad relativa que puede facilitar botritis en años lluviosos, pero en cosechas secas contribuye a madurez fenólica equilibrada. El conjunto produce Sangiovese con color rubí intenso, taninos firmes, acidez fresca y notas de cereza, violeta y tierra.
Tinto de guarda con taninos firmes, acidez fresca y notas de cereza oscura, ciruela y especias terrosas, con potencial de envejecimiento en madera.
Blanco seco de carácter neutro y fresco, con aromas florales sutiles y final mineral, pensado para consumo joven.
Blanco seco o dulce con notas de flor de almendro, melocotón y almendra, expresivo y con buena estructura.
La viticultura en las colinas de Cesena tiene raíces romanas: la Vía Emilia, trazada en el año 187 a.C., dinamizó el comercio agrícola de toda Romaña, y los viñedos de la zona abastecieron a Caesena (nombre romano de Cesena) y sus alrededores. Durante la Edad Media, los monasterios benedictinos de la región —en particular los vinculados al obispado de Cesena— mantuvieron y transmitieron las técnicas vitícolas. En el Renacimiento, la familia Malatesta, señores de Cesena, fomentaron la agricultura en las colinas circundantes. La filoxera, que devastó gran parte de Europa en el último cuarto del siglo XIX, llegó también a Romaña, obligando a la replantación con portainjertos americanos a partir de la década de 1880. En el siglo XX, la industrialización de la producción de vino en Emilia-Romaña priorizó el volumen sobre la calidad, pero a partir de los años 1980-1990 una nueva generación de productores apostó por reducir rendimientos y aplicar enología más cuidadosa, recuperando el potencial de las variedades locales como el Sangiovese en las colinas cesenatas. La IGT Colli Cesenati fue reconocida formalmente como instrumento para diferenciar estos vinos de origen más preciso.