Enclavada en acantilados que caen al mar de Liguria, Cinque Terre es una de las zonas vitícolas más dramáticas y trabajosas de Europa, donde los viñedos en terrazas de piedra seca desafían la mecanización y pro
La denominación Cinque Terre se sitúa en la provincia de La Spezia, en la región de Liguria, noroeste de Italia, aproximadamente entre los 44°06' y 44°10' N y los 9°42' y 9°52' E. Comprende los municipios de Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterosso al Mare, cinco aldeas medievales que se asoman al Mar de Liguria en el Golfo de Génova. La ciudad de referencia más cercana es La Spezia, al sureste. Los viñedos se aferran a laderas de roca ígnea y pizarrosa que descienden casi verticalmente hacia el Mediterráneo, accesibles en muchos casos únicamente a pie o mediante monorraíles agrícolas denominados monorotaia.
DOC – Denominazione di Origine Controllata, reconocida en 1973. Ampara dos tipologías: Cinque Terre DOC (blanco seco) y Cinque Terre Sciacchetrà DOC (vino generoso de uvas pasificadas). No existe nivel DOCG para la zona.
Los viñedos se extienden desde prácticamente el nivel del mar hasta unos 500 metros sobre el nivel del mar en las laderas más altas, aunque la mayor concentración de parcelas se encuentra entre 50 y 300 m s. n. m. El relieve es abrupto y fragmentado en angostas terrazas sostenidas por muros de piedra seca (muretti a secco), sin posibilidad de mecanización convencional.
La superficie bajo DOC ronda las 100 hectáreas de viñedo en producción efectiva, cifra que ha disminuido significativamente desde el siglo XIX debido al abandono rural; en su momento de mayor esplendor la zona llegó a contar con más de 1 400 hectáreas cultivadas.
El clima es mediterráneo de litoral, con veranos cálidos y secos, inviernos suaves y una pluviometría concentrada en otoño e invierno. La proximidad inmediata al Mar de Liguria modera las temperaturas, prolonga la temporada de crecimiento y aporta una brisa marina constante que reduce la presión fúngica y imprime al vino una característica nota de salinidad yodada. Los suelos son esqueléticos, formados principalmente por pizarras y esquistos metamórficos con afloramientos de roca ígnea, extremadamente pobres en materia orgánica y bien drenados gracias a la fuerte pendiente. Esta escasez de nutrientes obliga a las cepas a profundizar en busca de agua y minerales, generando bajos rendimientos y una concentración aromática mineral pronunciada. El conjunto clima-suelo-altitud da vinos blancos de acidez viva, cuerpo ligero-medio y un perfil mineral que evoca la piedra mojada y el mar.
Blanco seco de Bosco con Albarola y/o Vermentino, de perfil mineral, cítrico y salino, con acidez vibrante y final limpio.
Vino generoso elaborado con uvas Bosco, Albarola y Vermentino pasificadas al sol o en fruttaio, con notas de albaricoque, miel, frutos secos e higos, acidez equilibrada y notable longevidad.
Los registros vitícolas de Cinque Terre se remontan a la época romana: Plinio el Viejo menciona la costa ligur como productora de vinos apreciados en Roma. Durante la Edad Media fueron los monjes benedictinos y agustinos quienes mantuvieron y expandieron los viñedos, construyendo gran parte del sistema de terrazas que aún hoy sostiene el paisaje. En el siglo XI documentos notariales de Vernazza y Riomaggiore ya fijan rentas y transacciones en vino. El Sciacchetrà alcanzó renombre internacional entre los siglos XVIII y XIX, cuando mercaderes genoveses lo exportaban a las cortes europeas. La crisis llegada con la filoxera a finales del siglo XIX, combinada con la emigración rural masiva hacia las ciudades industriales del norte de Italia durante el siglo XX, redujo drásticamente la superficie cultivada. La creación de la DOC en 1973 y, posteriormente, la declaración del Parco Nazionale delle Cinque Terre en 1999 y su inscripción como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997 impulsaron la recuperación parcial del viñedo y atrajeron inversión en viticultura heroica.