Chianti es la denominación toscana más icónica del mundo, cuna del Sangiovese y símbolo de la Italia vinícola. Desde sus colinas entre Florencia y Siena, produce tintos de notable acidez, taninos vivos y caráct
Toscana, Italia central. La zona histórica del Chianti Classico se extiende entre las provincias de Florencia y Siena, entre las ciudades de Greve in Chianti, Panzano, Radda, Gaiole y Castelnuovo Berardenga. La denominación ampliada Chianti DOCG abarca además subzonas como Rufina, Colli Fiorentini, Colli Senesi, Montalbano y Colli Aretini. Coordenadas aproximadas: 43°N, 11°E. El territorio es un mosaico de colinas ondeantes a altitudes medias, atravesado por los ríos Arno, Pesa, Greve y Arbia. Florencia queda al norte y Siena al sur, a unos 70 km entre sí.
DOCG (Denominazione di Origine Controllata e Garantita). Existen dos grandes denominaciones: Chianti DOCG (creada 1967, elevada a DOCG en 1984) y Chianti Classico DOCG (reconocida de forma independiente en 1996). Dentro del Chianti Classico existe además la categoría Chianti Classico Gran Selezione (introducida en 2014), que representa el nivel más alto y exige selección de parcela o vinos de bodega de excepcional calidad con mínimo 30 meses de crianza.
250–600 metros sobre el nivel del mar. Las viñas más apreciadas del Chianti Classico se ubican entre 300 y 550 m, en laderas de exposición sur y suroeste.
El Chianti Classico abarca unas 7.200 ha de viñedo inscrito. La denominación Chianti DOCG en su conjunto supera las 15.000 ha productivas.
Clima mediterráneo continentalizado, con veranos cálidos y secos, inviernos fríos y primaveras lluviosas. La altitud modera las temperaturas estivales y favorece noches frescas que preservan la acidez natural del Sangiovese. Los suelos predominantes son la galestro (esquisto calcáreo friable, gris azulado) y el alberese (arcilla compacta con carbonato cálcico), ambos típicos de la Toscana central. El galestro drena bien y aporta finura y nervio al vino; el alberese da estructura y concentración. La combinación de caliza, arcilla y esquisto, junto con la altitud y la amplitud térmica diaria, resulta en tintos de alta acidez, taninos firmes pero elegantes, perfil herbáceo-especiado y notable potencial de guarda.
Tinto de Sangiovese al menos 80%, con notas de cereza, hierbas, cuero y tierra, acidez vibrante y taninos marcados.
Crianza mínima de 24 meses incluyendo paso por madera; mayor complejidad, estructura y potencial de envejecimiento.
Cúspide de la denominación, mínimo 30 meses de crianza; selección de parcela única o mejor lote de bodega.
Estilo más accesible y frutal, con blend que puede incluir uvas internacionales en proporciones menores.
El territorio del Chianti tiene raíces en la Antigüedad: etruscos y romanos ya cultivaban la vid en estas colinas. El nombre 'Chianti' aparece documentado desde el siglo XIII referido a una zona entre Florencia y Siena. En 1282, la Liga del Chianti —alianza de municipios bajo el Gallo Nero (gallo negro)— delimitó políticamente la zona. El gran Bettino Ricasoli, que llegaría a ser Primer Ministro de Italia, formuló en 1872 la receta clásica del Chianti basada en Sangiovese, Canaiolo y Malvasía Blanca. La denominación Chianti fue reconocida legalmente en 1932 y elevada a DOC en 1967 y a DOCG en 1984. En las décadas de 1970–1980, la proliferación de vinos de calidad irregular en la botella fiasca dañó la reputación del Chianti. La respuesta llegó con el movimiento de los Supertoscanos y, después, con la separación y revalorización del Chianti Classico como DOCG independiente en 1996. La Gran Selezione (2014) consolidó el posicionamiento de élite de la denominación.