Cuna del legendario Falernum romano, la provincia de Caserta guarda en sus laderas volcánicas y suelos de origen ígneo una de las tradiciones vitivinícolas más antiguas de Italia, donde el Aglianico y el Piedir
La provincia de Caserta se sitúa en el norte de la región Campania, en el sur de Italia peninsular, entre los Apeninos campanos al este y la llanura del río Volturno al oeste. Limita al norte con Lazio y Molise, y al sur-sureste con la provincia de Nápoles. El monte Massico, promontorio calcáreo-volcánico próximo a la costa tirrena, define el corazón histórico vitícola. La ciudad de Caserta (lat. 41°04′N, lon. 14°20′E) es la capital provincial; Santa Maria Capua Vetere y Aversa son referencias enológicas clave. El Tirreno queda a menos de 20 km en su flanco occidental.
DOC (Denominazione di Origine Controllata) italiana; las denominaciones relevantes son Falerno del Massico DOC y Aversa DOC, ambas reconocidas bajo el reglamento del Ministero delle Politiche Agricole Alimentari e Forestali (MiPAAF).
Desde los 20 m s.n.m. en la llanura del Volturno hasta los 300-500 m en las laderas del Monte Massico y las colinas apeninas orientales.
La DOC Falerno del Massico abarca aproximadamente 200-300 ha de viñedo registrado; la DOC Aversa suma unas 300 ha adicionales, en su mayoría de Asprinio conducido en el sistema de alberata aversana (parras guiadas sobre álamos).
El clima es mediterráneo cálido, atemperado por la influencia del mar Tirreno y la exposición de las laderas del Monte Massico al viento marino. Los veranos son secos y calurosos, con inviernos suaves; las lluvias se concentran en otoño e invierno. Los suelos del Monte Massico son de origen volcánico-calcáreo, ricos en cenizas y puzolanas del sistema flegreo, con buena capacidad de drenaje. En la llanura de Aversa predominan suelos de origen aluvial-volcánico, ligeros y arenosos, herencia de los depósitos del Vesubio y los Campos Flégreos. Este perfil mineral volcánico aporta a los tintos notas especiadas y terrosas características, mientras que en los blancos de Asprinio subraya la acidez y la frescura. La altimetría moderada del Massico favorece amplitudes térmicas que preservan la acidez y los aromas.
Tinto estructurado y de guarda, base Aglianico y/o Piedirosso, con taninos firmes, notas de fruta oscura, especias y mineral volcánico.
Tinto varietal de Primitivo, denso, con fruta madura y grado alcohólico elevado, de carácter cálido y suave.
Blanco seco de Falanghina, aromático, con notas florales y cítricas, frescura mediterránea.
Blanco seco o espumoso de Asprinio, de alta acidez, cuerpo ligero y carácter casi neutro, tradicional como vino de pizza napolitano.
La zona de Caserta alberga uno de los territorios vitivinícolas más documentados de la Antigüedad. El Monte Massico fue la fuente del Falernum o vino Falerno, el más celebrado de Roma entre los siglos II a.C. y I d.C., mencionado por Horacio, Plinio el Viejo en su Naturalis Historia y Virgilio. Plinio distinguía tres tipos —Gauranicum, Faustianium y Caucinum— según la zona de producción en la misma colina. Con la caída del Imperio Romano la viticultura declinó, aunque los monasterios medievales mantuvieron las viñas. La reconstitución moderna comenzó en el siglo XIX con productores locales, y las denominaciones oficiales se regularon en el siglo XX: la DOC Falerno del Massico fue reconocida en 1989, recuperando el nombre histórico. La DOC Aversa, para el peculiar Asprinio conducido en alberata (sistema de emparrado sobre árboles vivos heredado de los oscos y samnitas), fue reconocida en 1993. Hoy la zona experimenta un renacimiento impulsado por bodegas que rescatan varietales autóctonos.