Conocida como el 'Imperio del Garnacha', Campo de Borja es una denominación de origen aragonesa que produce tintos de carácter potente y frutal, con Garnacha como protagonista absoluta en viñedos de altitud.
Situada en el noroeste de la provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón, al pie del sistema Ibérico. Se extiende alrededor de la comarca de Borja, entre las sierras del Moncayo (2.315 m) al oeste y el río Ebro al norte. Las coordenadas aproximadas son 41°50'N, 1°35'O. Las ciudades de referencia más cercanas son Zaragoza (75 km al este) y Tudela (Navarra, 30 km al norte). El Moncayo ejerce una influencia decisiva sobre el microclima local, canalizando vientos fríos del noroeste.
Denominación de Origen (D.O.) reconocida oficialmente en 1977, regulada por el Consejo Regulador de la D.O. Campo de Borja. Se enmarca dentro del sistema español de Denominaciones de Origen, equivalente al nivel intermedio del sistema comunitario europeo de IGP/DOP.
Los viñedos se sitúan entre 350 y 700 metros sobre el nivel del mar. El relieve es ondulado, con lomas y cerros en las estribaciones del Moncayo, que favorecen la exposición solar y el drenaje natural de los suelos.
Aproximadamente 7.000 hectáreas de viñedo inscrito en la denominación, distribuidas en doce municipios de la comarca de Borja.
El clima es continental semiárido, con veranos calurosos y secos e inviernos fríos, con una pluviometría escasa que oscila entre 350 y 450 mm anuales. El elemento climático más singular es el cierzo, el viento del noroeste que baja encauzado por el valle del Ebro desde el Moncayo: reduce la humedad, limita enfermedades fúngicas y contribuye a una maduración lenta y uniforme de la uva. Los suelos son predominantemente aluviales y arcillo-calcáreos en las zonas bajas, con mayor presencia de pizarra, limo y canto rodado en las cotas más elevadas. Esta combinación de suelos pobres y bien drenados, altitud moderada y cierzo constante confiere a los vinos de Garnacha una tensión y frescura que contrarresta la potencia alcohólica natural de la variedad, resultando en tintos con buena acidez, fruta roja concentrada y taninos amables.
Vino frutal, aromático y de color rojo-violáceo, con notas de frutos rojos frescos y baja tanicidad, elaborado para consumo temprano.
Tinto con paso por barrica de roble (francés o americano), que añade complejidad especiada, estructura tanínica y mayor capacidad de envejecimiento.
Elaborado con viñedos de más de 50 años, ofrece concentración y complejidad excepcionales con volumen en boca y fina mineralidad.
Ensamblajes de Garnacha con Tempranillo, Cabernet Sauvignon o Syrah, de perfil más moderno y con mayor potencial de crianza.
La vid lleva arraigada en la comarca de Borja desde la época romana, cuando el cultivo del viñedo se extendió por todo el valle del Ebro. Durante la Edad Media, la producción vitivinícola fue impulsada por las órdenes religiosas y la nobleza aragonesa; la propia ciudad de Borja fue sede de los Borja (apellido que italianizado dio lugar a los célebres Borgia), familia de enorme influencia en la Iglesia y la política renacentista. La región suministraba vinos a los mercados del norte de España y a la corte de Aragón. A finales del siglo XIX, la filoxera arrasó los viñedos europeos, y Campo de Borja no fue la excepción; la reconstitución del viñedo sobre portainjertos americanos se completó a lo largo del primer tercio del siglo XX. El reconocimiento oficial como Denominación de Origen llegó en 1977, lo que impulsó la modernización de las bodegas y la revalorización de la Garnacha autóctona. Desde los años 1990 y 2000, el interés internacional por esta variedad ha convertido a Campo de Borja en una de las denominaciones aragonesas más dinámicas y exportadoras de España.