Enclavada en el corazón de la isla de Mallorca, Binissalem es la denominación de origen más antigua de las Islas Baleares y resguarda variedades autóctonas únicas que sobrevivieron a la filoxera gracias al aisl
Binissalem-Mallorca se sitúa en el centro-oeste de la isla de Mallorca, comunidad autónoma de las Islas Baleares, España. La zona de producción abarca un anfiteatro natural entre la Serra de Tramuntana al noroeste y las llanuras centrales, aproximadamente entre los 39°40' y 39°50' N y los 2°50' E. Las bodegas se concentran en torno al municipio de Binissalem y localidades vecinas como Santa Maria del Camí, Consell y Sencelles. El mar Mediterráneo queda a menos de 20 km en dirección este y sur, ejerciendo una influencia térmica moderadora. Palma de Mallorca, capital de la isla, se encuentra a unos 15 km al suroeste.
Denominación de Origen (D.O.) Binissalem-Mallorca, reconocida oficialmente en 1991, regulada por su Consell Regulador bajo el marco del Ministerio de Agricultura de España y la Unión Europea (DO).
Entre 80 y 200 metros sobre el nivel del mar, sobre una plataforma ligeramente ondulada al pie de la Serra de Tramuntana; el relieve es suave con algunas lomas de calizas terciarias.
Aproximadamente 600 hectáreas inscritas en la D.O., distribuidas en viñedos de parcelario tradicional pequeño y mediano.
El clima es mediterráneo litoral, con veranos cálidos y secos, inviernos suaves y una pluviometría anual de 400 a 500 mm concentrada en otoño y primavera. La Serra de Tramuntana actúa como barrera ante los vientos fríos del norte, mientras que las brisas marinas del Mediterráneo moderan las temperaturas estivales y favorecen noches frescas que preservan la acidez natural de las uvas. Los suelos predominantes son calizas pardas y arcillo-calcáreas de origen terciario, con buena capacidad de retención hídrica pero también drenaje suficiente gracias a la fracción pedregosa superficial. Este conjunto edafoclimático confiere a los tintos de Manto Negro una estructura tánica moderada, aromas de fruta roja madura con toques herbáceos y una acidez que los distingue de otras zonas mediterráneas españolas más cálidas.
Vino tinto de cuerpo medio con fruta roja, taninos suaves y paso por barrica, elaborado mayoritariamente con Manto Negro.
Rosado de Manto Negro con color salmón y notas de fresa fresca, consumo joven.
Blanco ligero y aromático de la variedad autóctona Moll (Prensal Blanc), floral y de baja graduación.
La viticultura en Mallorca se remonta a la época romana, cuando la isla era conocida como Balearis Maior y el vino formaba parte del comercio mediterráneo. Durante la dominación árabe (902-1229) el cultivo de la vid decayó, retomando su impulso tras la conquista del rey Jaime I de Aragón en 1229. A lo largo de los siglos XV al XVII, los vinos mallorquines gozaron de reputación en los mercados del Mediterráneo occidental. El siglo XIX representó la edad dorada: la plaga de oídio en los viñedos continentales europeos (1850s) y posteriormente la filoxera (que devastó la Península Ibérica desde la década de 1870) dispararon la demanda de vino mallorquín. Mallorca, protegida por el mar, tardó más en sufrir la filoxera y pudo exportar masivamente. Cuando finalmente llegó la plaga a la isla a principios del siglo XX, parte del viñedo desapareció o fue sustituido por almendros y algarrobos. La recuperación vitícola moderna comenzó en la segunda mitad del siglo XX, culminando con el reconocimiento oficial de la D.O. Binissalem-Mallorca en 1991, la primera denominación de origen de las Islas Baleares.