Enclavada en el corazón de los Alpes suizos, la región vinícola del cantón de Berna destaca por sus vinos blancos de Chasselas cultivados a orillas del lago de Biel, donde el reflejo del agua y la roca calcárea
El cantón de Berna (Kanton Bern) se sitúa en el centro-oeste de Suiza, limitando al norte con los cantones de Solothurn y Aargau, al oeste con Fribourg, Neuchâtel y el cantón del Jura, y al sur con los cantones de Valais y Uri. Las principales viñas se concentran en la orilla norte del lago de Biel (Bielersee / lac de Bienne), en torno a las localidades de Twann (Douanne), Ligerz (Gléresse) y Schafis (Chavannes), aproximadamente a 47°N 7°E y a unos 20 km al noroeste de la ciudad de Berna. La cuenca lacustre actúa como regulador térmico clave.
AOC cantonal suiza (Appellation d'Origine Contrôlée): los vinos del cantón de Berna se amparan bajo el sistema federal suizo de AOC, con reglamentación específica a nivel cantonal que exige origen, varietal y mínimos de calidad. Las etiquetas mencionan frecuentemente la subzona geográfica —Bielersee / Schafiser / Twanner— como indicación de procedencia reconocida.
Las viñas del lago de Biel se ubican entre 430 y 560 metros sobre el nivel del mar, en laderas de pendiente moderada a pronunciada orientadas al sur y sureste, con suelos que descienden hacia el espejo de agua.
El cantón de Berna cuenta con aproximadamente 200 a 250 hectáreas de viñedo en producción, concentradas principalmente en la ribera norte del Bielersee; una de las superficies vitícolas más pequeñas entre los cantones suizos productores.
El clima es continental de montaña con marcada influencia lacustre: los inviernos son fríos y los veranos cálidos pero breves. El lago de Biel actúa como acumulador térmico, moderando las heladas primaverales y otoñales y reflejando luz solar sobre las laderas sur. Los suelos predominantes son calizas jurásicas con intercalaciones de marga y algo de grava glacial; en Twann y Ligerz predominan las calizas compactas, lo que imprime en el Chasselas una mineralidad marcada, acidez fresca y un carácter casi salino que lo distingue de los Chasselas vaudois o ginebrinos. La orientación sur de los bancales aumenta la captación de calor, esencial en una latitud tan septentrional para la madurez de la uva. El resultado son blancos delicados, de baja graduación, con burbuja finísima en boca —el famoso 'perle' suizo— y larga persistencia mineral.
Blanco seco, ligero, de alta acidez y mineralidad calcárea, con el característico 'perle' (leve efervescencia natural) y aromas de flores blancas y piedra mojada.
Tinto ligero, de color granate claro, fruta roja delicada —cereza, frambuesa— con taninos finos y frescura alpina.
Rosado pálido elaborado con Pinot Noir, seco y fresco, muy característico de la Suiza francófona y de esta región bilingüe.
La viticultura en el cantón de Berna se remonta a la época romano-céltica, aunque su afianzamiento histórico se asocia a las órdenes monásticas medievales, en particular a partir del siglo XII, cuando monasterios benedictinos y cistercienses cultivaron viñas en las riberas del Bielersee. Durante los siglos XIV y XV, los registros municipales de Berna ya documentan el comercio de vino local y la regulación de su calidad. La Reforma protestante del siglo XVI redujo el papel de la Iglesia en la viticultura, pero los ciudadanos burgueses de Berna mantuvieron el cultivo como fuente de prestigio y abastecimiento. La filoxera llegó a finales del siglo XIX y diezmó los viñedos, obligando a una replantación masiva con Chasselas injertado sobre portainjertos americanos. En el siglo XX, la modernización bodeguera y la creación del sistema AOC cantonal suizo consolidaron la identidad de los vinos de Bielersee. Twann (Douanne) y Ligerz (Gléresse) emergieron como localidades de referencia, y sus vinos —el Twanner y el Schafiser— alcanzaron reconocimiento nacional como exponentes del Chasselas alpino de vocación mineral.