El País Vasco español es la cuna del Txakoli, un vino blanco de alta acidez, baja graduación y ligera efervescencia que encarna el carácter atlántico del Cantábrico. Tres denominaciones de origen protegen este
Situada en el extremo norte de España, la región vinícola vasca se extiende a lo largo de la costa del Mar Cantábrico, entre las provincias de Gipuzkoa, Bizkaia y Álava. Limita al norte con el Golfo de Vizcaya, al oeste con Cantabria y al sur con La Rioja y Navarra. Los viñedos se concentran en torno a localidades como Getaria, Zarautz y Aia (Gipuzkoa), Bakio y Balmaseda (Bizkaia) y Amurrio (Álava). Las coordenadas aproximadas oscilan entre 43°N y 42°30'N, con los Pirineos occidentales y la Cordillera Cantábrica como telón de fondo montañoso hacia el interior.
Denominación de Origen Protegida (DOP). Existen tres DO independientes: Getariako Txakolina (DO desde 1990), Bizkaiko Txakolina (DO desde 1994) y Arabako Txakolina (DO desde 2001).
Viñedos entre 0 y 400 metros sobre el nivel del mar; la mayoría se ubican en laderas costeras de pendiente pronunciada entre 50 y 250 m.
Aproximadamente 900 hectáreas en total entre las tres denominaciones, con Getariako Txakolina como la más extensa e importante.
El clima es oceánico-atlántico, caracterizado por precipitaciones abundantes (entre 1.200 y 1.800 mm anuales), temperaturas suaves, alta humedad y escasa insolación. Estas condiciones favorecen una maduración lenta que preserva la acidez natural de la uva. Los suelos varían según la subzona: en Getaria predominan los suelos arcillo-arenosos con componentes de cuarcita y algo de caliza; en Bizkaia aparecen suelos más arcillosos con presencia de pizarra y arenisca; en Álava los suelos son más calcáreos. La influencia directa del Mar Cantábrico modera las temperaturas y aporta salinidad al perfil aromático de los vinos, mientras que las laderas orientadas al sur mitigan parcialmente la falta de sol. El resultado son vinos con acidez vibrante, cuerpo ligero, notas cítricas y un sutil toque marino que los hace inconfundibles.
Vino blanco seco, pálido, con efervescencia natural leve, alta acidez, notas cítricas y marinas, y baja graduación alcohólica (entre 9,5 y 11,5% vol.).
Elaborado principalmente con Hondarrabi Beltza, ofrece aromas de frutos rojos frescos con la misma acidez característica del estilo blanco.
Producción muy minoritaria con Hondarrabi Beltza, ligero, de color poco intenso y alta acidez, raramente exportado.
Elaborado en método tradicional por algunas bodegas, con segunda fermentación en botella, gana complejidad sin perder la frescura atlántica.
La viticultura en el País Vasco tiene raíces medievales: documentos del siglo XII ya mencionan viñedos en la costa guipuzcoana, y las órdenes monásticas jugaron un papel relevante en su expansión durante la Edad Media. El término 'chacolí' aparece en registros escritos del siglo XIV. Durante los siglos XVII y XVIII el Txakoli gozó de gran popularidad en las tabernas del norte peninsular y en el comercio marítimo vasco. Sin embargo, la plaga de filoxera que asoló Europa entre finales del siglo XIX y principios del XX devastó los viñedos vascos, provocando el abandono masivo de la viticultura en la región. Durante décadas el Txakoli sobrevivió de forma casi testimonial en pequeñas explotaciones familiares. La recuperación comenzó en los años 1980 gracias al impulso de productores locales y al apoyo institucional del Gobierno Vasco, culminando con el reconocimiento oficial de la DO Getariako Txakolina en 1990, seguida por Bizkaiko Txakolina en 1994 y Arabako Txakolina en 2001. Desde entonces la región ha experimentado una notable modernización enológica y un creciente reconocimiento internacional.