Amarone della Valpolicella es uno de los grandes vinos tintos de Italia: un tinto seco de appassimento, concentrado y longevo, nacido en las colinas al norte de Verona. Su carácter opulento y su complejidad lo
La denominación se encuentra en la región del Véneto, en el noreste de Italia, al norte y noroeste de la ciudad de Verona, en la provincia homónima. La zona de producción se extiende por las colinas y valles de Valpolicella —que significa literalmente 'valle de muchas cuevas'— entre los ríos Adige al sur y el lago de Garda al oeste. Comprende tres zonas: la Valpolicella Classica (municipios históricos de Fumane, Marano, Negrar, Sant'Ambrogio y San Pietro in Cariano), la zona ampliada Valpolicella DOC y la subzona Valpantena. Las coordenadas aproximadas son 45°32′N, 10°55′E. Verona es la ciudad de referencia inmediata.
DOCG — Denominazione di Origine Controllata e Garantita, el máximo nivel del sistema italiano. La denominación Amarone della Valpolicella DOCG fue reconocida en 2010, separándose oficialmente del Valpolicella DOC. Existe también la subdenominación Amarone della Valpolicella Classico DOCG para los vinos provenientes de la zona histórica original.
Las viñas se sitúan entre 50 y 600 metros sobre el nivel del mar, predominando los viñedos en terrazas y laderas de colinas entre 150 y 450 m. El relieve es accidentado, con valles perpendiculares al lago de Garda que canalizan los vientos.
La superficie plantada en la denominación Valpolicella (que engloba Amarone, Ripasso y Valpolicella DOC) supera las 8.500 hectáreas totales. La producción de Amarone DOCG proviene de una fracción de esa superficie; el Consorzio reporta en torno a 10–14 millones de botellas anuales de Amarone.
El clima es de transición entre mediterráneo y continental, con veranos cálidos y secos e inviernos fríos. El lago de Garda ejerce un efecto termorregulador fundamental: modera las heladas invernales y prolonga la maduración otoñal de las uvas destinadas al appassimento. Los suelos varían considerablemente según la subzona: en la Classica predominan suelos de origen volcánico y calcáreo-arcilloso, ricos en basalto y tufo, con buena capacidad de drenaje; en las zonas ampliadas aparecen suelos aluviales con mayor presencia de arcillas y limos. Esta diversidad edáfica, combinada con la exposición de las laderas y la altitud, permite gradientes de madurez que enriquecen el ensamblaje final. El método de appassimento —secado de la uva durante 90 a 120 días en casonas ventiladas (fruttai)— es el factor determinante del estilo: concentra azúcares, aromas y estructura tánica, resultando en vinos de alta graduación, densidad y capacidad de envejecimiento.
Tinto seco de appassimento, pleno cuerpo, alta graduación alcohólica (15–17% vol.), taninos maduros y gran potencial de guarda, con notas de fruta confitada, chocolate, especias y tabaco.
Misma elaboración pero procedente exclusivamente de los municipios históricos de la Valpolicella Classica, considerados de mayor tradición y expresión terroir.
Versión con envejecimiento mínimo de cuatro años antes de la comercialización, de mayor complejidad y longevidad.
Los antecedentes del vino de Valpolicella se remontan a la época romana: Virgilio y Plinio el Viejo mencionaron los vinos de esta comarca del Véneto. Durante la Edad Media los monasterios benedictinos y la Serenísima República de Venecia impulsaron el cultivo de la vid en los valles de Verona. El método de appassimento —secar la uva para concentrarla— tiene raíces antiguas en la región, ligado históricamente al Recioto della Valpolicella, un tinto dulce. La leyenda más aceptada del Amarone moderno señala un feliz accidente en la bodega de Adelino Lucchese, en la cantina Bertani o en la de Bolla, hacia 1936–1953: una tina de Recioto fermentó completamente hasta secarse (amaro, 'amargo'), revelando el potencial de un tinto seco y potente. En 1968 el Valpolicella y el Recioto/Amarone obtuvieron reconocimiento DOC. La separación definitiva como DOCG propia del Amarone se produjo en 2010, consolidando su identidad y prestigio internacional. Desde los años 1990 y 2000, el interés global por los grandes tintos impulsó la expansión de superficie y la inversión en bodeguería de primer nivel.