Enclavado en las llanuras al este de Nagorno-Karabaj, el distrito de Agdam albergó durante la era soviética una de las plantas vitivinícolas más grandes del Cáucaso, célebre por su vino de uva fermentada y fort
El distrito de Agdam se sitúa en el oeste de Azerbaiyán, en la llanura de Karabaj, aproximadamente a 39°59′N 46°55′E. Limita al oeste con la antigua línea de contacto de Nagorno-Karabaj (hoy reintegrado a Azerbaiyán tras la guerra de 2020 y la operación de septiembre de 2023), al norte con el distrito de Tartar y al sur con Fuzuli. La ciudad de Agdam, centro administrativo, se ubica a unos 350 km al oeste de Bakú y a 13 km al este de Stepanakert/Jankendi. El río Qarqarçay atraviesa el territorio. La llanura abierta y la proximidad relativa al Mar Caspio (a unos 250 km al este) condicionan el régimen térmico de la zona.
Azerbaiyán no cuenta con un sistema de denominaciones de origen vitivinícolas equivalente al europeo. Durante la época soviética la producción estaba regulada por los estándares del Gosstandart (GOST). Desde la independencia en 1991, la ley azerbaiyana de vinos (última revisión significativa en 2011) establece categorías de vino de mesa, vino regional y vino con indicación geográfica, pero el distrito de Agdam en sí no posee una IGP reconocida internacionalmente a la fecha de este registro.
La llanura de Karabaj donde se asienta el distrito oscila entre 100 y 300 m s. n. m. El relieve es predominantemente plano a suavemente ondulado; las estribaciones del Pequeño Cáucaso comienzan a elevarse hacia el oeste, fuera del núcleo vitivinícola histórico del distrito.
Durante su apogeo soviético (décadas de 1960-1980) la planta de Agdam procesaba uva procedente de miles de hectáreas del conjunto de la llanura de Karabaj; la superficie específicamente atribuida al distrito de Agdam no ha sido documentada de forma independiente en fuentes internacionales. El viñedo fue abandonado y destruido en gran medida entre 1993 y 2020. La reconstrucción post-2020 está en curso.
El clima es continental semiárido, con veranos calurosos y secos (temperaturas medias de julio superiores a 26 °C) e inviernos moderadamente fríos. La precipitación anual ronda los 350-450 mm, concentrada en primavera y otoño, lo que históricamente obligó a recurrir al riego mediante canales derivados del Qarqarçay y del sistema del río Kura. Los suelos son predominantemente aluviales y pardos de estepa, con presencia de arcillas y limos depositados por la dinámica fluvial de la llanura, de buena fertilidad pero con drenaje moderado. La intensa insolación estival favorece una maduración rápida y azúcares naturales elevados, condición que históricamente orientó la producción hacia vinos de alta graduación y estilos fortificados antes que hacia vinos de mesa de acidez marcada. La escasa humedad relativa limita la presión de enfermedades fúngicas.
Vino de alta graduación (16-18 % vol.) elaborado con uvas sobremaduradas de la llanura de Karabaj, dulce o semidulce, con adición de alcohol vínico, que alcanzó distribución masiva en toda la URSS.
Tintos de cuerpo medio elaborados principalmente con Madrasa y Khindogni, de carácter tánico y frutas oscuras, tradicionales en la mesa azerbaiyana.
La viticultura en las llanuras del Cáucaso sur es de las más antiguas del mundo: restos arqueológicos en el territorio azerbaiyano apuntan a producción de vino con más de 5 000 años de antigüedad, confirmados por pepitas y recipientes hallados en yacimientos de la Edad del Bronce en el corredor del Kura-Araxes. En la región de Karabaj, la elaboración de vino persistió bajo dominios persas, albaneses caucásicos y rusos. Tras la incorporación de Azerbaiyán al Imperio ruso en el siglo XIX, el zar promovió la modernización vitícola en el Cáucaso; Karabaj fue identificado como zona productora. Con la sovietización (1920), la industria fue colectivizada: en Agdam se construyó en la década de 1950 una gran planta estatal (combinat) que llegó a ser una de las mayores del Cáucaso, produciendo el vino conocido simplemente como «Agdam», un tinto fortificado de precio mínimo que se convirtió en ícono —frecuentemente irónico— de la cultura popular soviética tardía. Tras la declaración de independencia de Azerbaiyán (1991) y el estallido de la guerra de Nagorno-Karabaj, las fuerzas armenias tomaron Agdam en julio de 1993; la ciudad fue vaciada y saqueada sistemáticamente, y la planta vitivinícola quedó fuera de operación. La ciudad fue descrita por periodistas internacionales como la «Hiroshima del Cáucaso». En noviembre de 2020, tras la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj, Agdam fue recuperada por Azerbaiyán, que ha anunciado planes de reconstrucción. La reactivación del viñedo y la industria vinícola forma parte de los planes de rehabilitación, aunque a 2024 la producción comercial a escala es todavía incipiente.