El raksi es un destilado tradicional producido en Nepal y el Tíbet a partir de mijo (especialmente la variedad finger millet o kodo) o arroz fermentado. Es la bebida alcohólica más emblemática de las
El raksi es un destilado tradicional producido en Nepal y el Tíbet a partir de mijo (especialmente la variedad finger millet o kodo) o arroz fermentado. Es la bebida alcohólica más emblemática de las comunidades nepalesas e himaláicas, con una graduación alcohólica que suele oscilar entre 20° y 45° GL según el método y la región. Su perfil es rústico, con notas de grano, tierra y una calidez característica que lo distingue de otros destilados asiáticos.
El raksi tiene raíces antiquísimas en las culturas agrarias del Himalaya, documentadas entre las comunidades newar de Katmandú y los grupos étnicos tibetanos por al menos varios siglos. Su producción forma parte de rituales religiosos hindúes y budistas: se ofrece a deidades, se sirve en bodas, festividades como Dashain y Tihar, y en ceremonias fúnebres. Los newars del Valle de Katmandú lo han elaborado de manera continua como parte central de su identidad cultural, y su consumo en contextos ceremoniales está ampliamente registrado en etnografías del siglo XIX y XX.
La elaboración del raksi comienza con la cocción del grano (mijo kodo o arroz), al que se añade marcha, un iniciador de fermentación local compuesto por hierbas, raíces y microorganismos. La mezcla fermenta durante varios días en vasijas de barro o madera. Posteriormente se destila en un alambique rudimentario de barro o metal, generalmente de una sola pasada, lo que produce un destilado con notas de grano pronunciadas y un contenido alcohólico variable, típicamente entre 20° y 45° GL. La producción es mayoritariamente artesanal y doméstica.
La variante más tradicional, elaborada con finger millet (Eleusine coracana); produce un destilado con perfil más terroso y robusto.
Versión más suave y ligeramente más dulce, frecuente en zonas con mayor disponibilidad de arroz; se asemeja a otros destilados de arroz del Asia meridional.
Elaborado con cebada o mijo en el Tíbet, con variaciones locales en el iniciador de fermentación y el método de destilación.
El raksi se produce principalmente en Nepal (especialmente en el Valle de Katmandú entre los newars, y en zonas montañosas del norte) y en el Tíbet. No existe una denominación de origen protegida ni un marco legal de indicación geográfica formal reconocido internacionalmente. En Nepal, la producción doméstica de raksi ha sido históricamente tolerada o regulada de manera informal; la legislación nepalesa sobre alcohol ha fluctuado, y su venta comercial requiere licencia, aunque la producción para consumo propio en comunidades rurales es práctica común.
En aroma presenta notas de grano tostado, tierra húmeda, levadura y a veces un toque herbáceo procedente del marcha. En paladar es cálido y directo, con sabores de cereal fermentado, notas ahumadas leves y una textura rústica. El final es seco, cálido y persistente, con un retrogusto de grano que puede recordar vagamente al baijiu chino de menor graduación.
Tradicionalmente se bebe solo, a temperatura ambiente o ligeramente tibio, servido en pequeñas tazas de metal, cerámica o bambú (llamadas a veces khukuri o recipientes rituales específicos según la comunidad). No existe una cristalería estándar occidental asociada; el uso en cóctel es mínimo y poco documentado fuera de Nepal.
Fuera de Nepal y el Tíbet es muy difícil encontrarlo comercialmente; en Nepal se puede adquirir en mercados locales o directamente de productores artesanales. Buscar producción reciente, ya que no es un destilado pensado para envejecimiento prolongado.
Conservar en recipiente hermético, alejado de la luz solar directa y en lugar fresco. No requiere condiciones especiales de bodega; consumir preferentemente en el plazo de uno a dos años tras su elaboración.