El Marc de Bourgogne es una aguardiente de orujo elaborada en la región de Borgoña, Francia, a partir de los orujos —hollejos, pepitas y a veces raspones— que quedan tras el prensado de la uva para la

El Marc de Bourgogne es una aguardiente de orujo elaborada en la región de Borgoña, Francia, a partir de los orujos —hollejos, pepitas y a veces raspones— que quedan tras el prensado de la uva para la vinificación. Pertenece a la categoría francesa de eaux-de-vie de marc y se distingue por su carácter robusto, terroso y complejo. Su graduación alcohólica suele oscilar entre 40° y 45° GL. Es un destilado históricamente ligado a la cultura de los domaines borgoñones, donde los propios productores de vino lo elaboran como subproducto noble de su cosecha.
La producción de marc en Borgoña es una práctica secular documentada desde la Edad Media, cuando los monasterios cistercienses de la región —custodios de los grands crus borgoñones— destilaban los orujos para obtener un aguardiente de uso doméstico y medicinal. Con la industrialización y la codificación del sistema de denominaciones francesas en el siglo XX, el marc borgoñón obtuvo reconocimiento legal como Indication Géographique (IG) bajo la denominación Marc de Bourgogne, regulada por el Bureau National Interprofessionnel du Cognac y posteriormente supervisada por el BNIA y organismos del INAO. La tradición de envejecer el marc en barricas de roble usado —las mismas que albergaron Pinot Noir o Chardonnay— se consolidó como sello de identidad regional.
Los orujos frescos de Pinot Noir, Chardonnay y otras variedades borgoñonas se fermentan —a veces en su propio calor residual, con levaduras autóctonas— antes de ser destilados en alambiques de cobre de tipo charentais o en columnas continuas según el productor. El destilado obtenido se lleva habitualmente a una graduación de entre 60° y 72° GL antes de ser reducido para el embotellado. El envejecimiento en barricas de roble borgoñón usadas, de duración variable (de uno a varios años), aporta color ámbar, suavidad y complejidad a la versión añejada; existe también una versión blanche (sin crianza) embotellada a mayor graduación y de carácter más salvaje.
Envejecido al menos un año en barricas de roble, adquiere tonalidades ambarinas y notas de vainilla, especias y frutos secos que redondean su rusticidad original.
Embotellado directamente tras la destilación, conserva todo el carácter frutal y terroso del orujo fresco; más vigoroso y menos pulido que el añejo.
El Marc de Bourgogne está protegido como Indication Géographique (IG) en Francia, inscrita en el reglamento europeo de bebidas espirituosas. La zona de producción corresponde a la región vitícola de Borgoña, que comprende la Côte d'Or, la Côte Chalonnaise, el Mâconnais y Chablis, entre otras subzonas. El marco legal exige que los orujos procedan exclusivamente de uvas vinificadas dentro de la denominación y que la destilación se realice en la misma región. El organismo de referencia es el BNIA (Bureau National Interprofessionnel de l'Armagnac) no es correcto; la supervisión corresponde al INAO y a los organismos interprofesionales vitivinícolas de Borgoña.
En nariz, el Marc de Bourgogne ofrece aromas intensos de tierra húmeda, orujo de uva, ciruela seca y notas florales reminiscentes del Pinot Noir; en las versiones envejecidas aparecen matices de vainilla, roble tostado y especias dulces. En boca es potente, con una entrada cálida, textura oleosa y sabores que evocan la fruta negra macerada, el cuero y las hierbas silvestres. El final es largo, ligeramente astringente y persistente, con un retrogustativo terroso y especiado característico de los marcs de gran terroir.
Tradicionalmente se sirve solo, a temperatura ambiente o ligeramente atemperado entre las manos, en una copa de degustación estrecha tipo tulipa o copa de coñac de tamaño reducido (no una copa globo exageradamente grande) que concentre los aromas. En Borgoña es costumbre tomarlo como pousse-café tras la comida, a veces vertido directamente sobre los restos de café en la taza —práctica llamada faire chabrot o mâchon—. Puede también incorporarse a preparaciones culinarias y a cócteles de autor que busquen una base terrosa y compleja.
Buscar botellas procedentes de domaines vitivinícolas reconocidos de la Côte d'Or o la Côte Chalonnaise y verificar que la etiqueta indique la IG Marc de Bourgogne; preferir versiones con indicación de añada o tiempo de crianza cuando se busca complejidad. Evitar botellas de precio muy bajo sin datos de productor, pues la calidad del orujo de partida determina decisivamente el resultado final.
Una vez abierto, conservar en posición vertical, bien tapado y alejado de la luz y el calor; a diferencia del vino, no evoluciona de forma significativa en botella abierta pero puede perder matices volátiles con el tiempo. Sin abrir, se conserva indefinidamente en lugar fresco y oscuro.