Aguardiente de orujo de uva —y a veces de fruta— elaborado en Georgia, considerado el 'vodka georgiano' o 'brandy georgiano' por sus propios productores. Es el destilado nacional de Georgia, con gradu
Aguardiente de orujo de uva —y a veces de fruta— elaborado en Georgia, considerado el 'vodka georgiano' o 'brandy georgiano' por sus propios productores. Es el destilado nacional de Georgia, con graduación habitual entre 45% y 65% ABV, hecho a partir de hollejos, semillas y raspones que quedan tras el prensado del vino, en una tradición de más de 2.000 años.
Georgia es considerada la cuna del vino (evidencia de kvevri —tinajas de barro— hacia el 6.000 a.C.). La chacha surge del aprovechamiento de los orujos fermentados tras la vinificación, como producción artesanal familiar en Kakheti, Imeretia y Racha. Es parte indisoluble de los rituales de hospitalidad (supra, la mesa festiva liderada por el tamada). Tras la independencia de 1991, productores como Sarajishvili y Teliani Valley desarrollaron versiones embotelladas para el mercado nacional e internacional.
Los orujos frescos de la vendimia se fermentan en depósitos cerrados 2 a 4 semanas con levaduras silvestres o cultivadas. La masa fermentada se destila en alambiques de cobre de olla o columna pequeña; la primera destilación da un destilado de baja graduación que se redestila hasta 60-70% ABV. Se consume joven (blanca, sin madera) o envejecido brevemente en roble caucásico o francés.
Sin envejecimiento en madera. Transparente, aroma intenso a uva y flores. La versión más tradicional.
Reposa en barrica 3-12 meses. Tonos dorados, notas de vainilla y madera que suavizan el carácter joven.
De orujos de estas variedades autóctonas: Rkatsiteli aporta notas florales y cítricas; Saperavi, taninos y fruta oscura.
En 2011 Georgia protegió 'Chacha' como indicación geográfica bajo su legislación nacional. La Unión Europea reconoció 'Georgian Chacha' como bebida espirituosa con denominación protegida en el Acuerdo de Asociación UE-Georgia de 2014. Debe elaborarse en Georgia, con orujo de uva de variedades georgianas y al menos 43% ABV al embotellado.
La chacha joven es potente e inconfundible: aroma de orujo fresco, uva aplastada, tierra húmeda, alcohol pronunciado y un toque floral. En boca, entrada ardiente que se abre en hollejo de uva, fruta madura y mineralidad, con retrogusto largo y cálido. La añejada suaviza el conjunto y añade complejidad ahumada y especiada.
En Georgia se bebe a temperatura ambiente en vasitos (50 ml), dentro del ritual del supra: el tamada propone brindis y todos beben de un trago. Acompaña khinkali (dumplings), khachapuri (pan de queso), carnes asadas y quesos como el sulguni. En coctelería moderna aparece como base de sours y con miel, jengibre y limón.
Tamar Chacha (Teliani Valley): ~$450-600 MXN importada. Sarajishvili Chacha: ~$400-550 MXN. En México su disponibilidad es limitada: tiendas especializadas en espirituosos de nicho o importadores de vinos georgianos (precios orientativos).
Como el vodka o la grappa: botella cerrada, temperatura ambiente estable, lejos de la luz. No requiere refrigeración. Con alto grado (50%+) se conserva años, aunque los aromas más volátiles se pierden con el tiempo.