El areki (también escrito araki o araqqi) es un aguardiente tradicional de Etiopía y Eritrea, obtenido por destilación de mostos fermentados de cereales o, en algunas tradiciones, de tej (vino de miel

El areki (también escrito araki o araqqi) es un aguardiente tradicional de Etiopía y Eritrea, obtenido por destilación de mostos fermentados de cereales o, en algunas tradiciones, de tej (vino de miel con gesho). Es la bebida espirituosa destilada más arraigada en la cultura del Cuerno de África. Su graduación alcohólica ronda entre el 30 y el 50 % ABV dependiendo del método artesanal empleado. Su perfil es rústico, con notas de grano, hierbas y, en las versiones con gesho, un fondo amargo herbáceo.
El areki tiene raíces profundas en las tradiciones fermentativas de Etiopía y Eritrea, donde la destilación doméstica de cereales y miel fermentada se practica desde hace siglos. Su elaboración está documentada en crónicas del período imperial etíope como parte de la vida doméstica y ceremonial. La práctica se transmitía de forma oral y familiar, sin regulación estatal durante la mayor parte de su historia. Durante el régimen Derg (1974-1991) la producción y venta de bebidas alcohólicas artesanales fue restringida, pero la tradición persistió en zonas rurales. Hoy convive con producciones semi-industriales en ciudades como Adís Abeba y Asmara.
Se fermenta grano de cebada, sorgo o teff (a veces con adición de gesho, Rhamnus prinoides, planta amargante nativa) durante varios días hasta obtener una masa o mosto ácido llamado 'tella' o similar. Este mosto se destila en alambiques artesanales de arcilla o cobre de construcción local, en una o dos pasadas. No hay envejecimiento sistemático; el destilado se consume fresco o tras reposo breve en recipientes de barro o vidrio. La graduación varía entre 30 y 50 % ABV según el destilador.
Elaborado a partir de tella (cerveza fermentada de cebada, sorgo o teff). Es el más común en zonas rurales de Etiopía y Eritrea.
Obtenido por destilación del tej, vino de miel etíope aromatizado con gesho. Más dulce y con notas melosas en nariz.
Versiones embotelladas producidas semi-industrialmente, de graduación más homogénea y presentación comercial, disponibles en ciudades como Adís Abeba.
No existe una denominación de origen ni un marco legal formal equiparable a una DO europea. La producción es principalmente artesanal y doméstica en las regiones altas de Etiopía (Amhara, Tigray, Oromia) y en Eritrea. La regulación etíope de bebidas alcohólicas (bajo la Autoridad Etíope de Alimentos y Medicamentos, EFDA) contempla licencias para producción y venta, pero la mayor parte del areki circula en la economía informal.
En nariz presenta aromas de grano cocido, levadura, hierbas silvestres y, cuando lleva gesho, un fondo amargo-herbáceo característico. En boca es cálido y directo, con cuerpo medio, notas de cereal fermentado y un final seco y ligeramente astringente. Las versiones de tej destilado añaden dulzor de miel y matices florales.
Tradicionalmente se sirve en pequeños vasos de vidrio o copas de chupito a temperatura ambiente o frío. Es habitual beberlo solo, como digestivo o acompañando comidas ceremoniales (festividades ortodoxas, bodas). No existe una cristalería formal establecida. En contextos modernos se sirve en vaso corto tipo shot o en vasito de té.
Buscar versiones de producción local etíope o eritrea en tiendas especializadas en productos africanos; verificar que el envase esté sellado y la graduación indicada. En Etiopía, las versiones de mercado informal no tienen garantía de calidad ni seguridad; preferir siempre presentaciones embotelladas con etiqueta.
Conservar en lugar fresco, oscuro y bien tapado; una vez abierto, mantener el tapón hermético. Al no tener envejecimiento ni aditivos estabilizantes, se recomienda consumirlo en un plazo razonable tras abrir.